Personas | Las dos caras

Artes marciales para favorecer la inclusión social
Juan Antonio Cruces (de pie, con jersey azul), junto con dos de los responsables de la asociación Kyu Shin Kan y un grupo de alumnos.

Juan Antonio Cruces, jefe de turno de la instalación de Rota, colabora con la asociación Kyu Shin Kan en la enseñanza de karate a personas con discapacidad para favorecer su bienestar y, sobre todo, su integración.

Las artes marciales han estado siempre muy presentes en la vida de Juan Antonio Cruces, jefe de turno en la instalación de Rota (Cádiz). Hace tiempo que ya no practica karate, pero admite que le gustaría retomar los entrenamientos, sobre todo desde que hace un par de años comenzó a colaborar con la asociación Kyu Shin Kan, dedicada al estudio, enseñanza y difusión de las artes marciales y la defensa personal. Uno de sus responsables, familiar suyo, le pidió ayuda para echar una mano con los grupos de personas con discapacidad que entrena la asociación. No se lo pensó dos veces y, desde entonces, todos los viernes que puede les dedica su tiempo libre. “Me lo paso bien y es muy gratificante ver cómo los chicos disfrutan y evolucionan gracias al karate”, dice.

¿Qué es la asociación Kyu Shin Kan? Podría traducirse como ‘escuela para dirigir el espíritu’. Nació en 2003 con el fin de difundir las artes marciales japonesas, haciendo hincapié en los valores de las artes marciales tradicionales, así como en el perfeccionamiento técnico y filosófico. Todo ello para intentar mejorar las cualidades de los budokas (alumnos).

¿Qué actividades realiza?
Juan Antonio, en la fila de en medio, en plena clase de karate adaptado.
La dedicación y entusiasmo de sus responsables ha hecho que, desde su creación, la asociación amplíe y diversifique sus actividades. Trabajan principalmente en Jerez y cuentan con grupos de alumnos de todas las edades a los que imparten distintas disciplinas, como karate y técnicas de defensa personal. Además, instruyen a personal de los cuerpos de seguridad del Estado y han creado talleres específicos para ayudar a combatir la violencia de género y el acoso escolar. Pero, por encima de todo, Kyu Shin Kan destaca por su carácter pionero en la enseñanza de artes marciales adaptadas a jóvenes con algún tipo de discapacidad.

“Las familias son muy agradecidas, pero más lo estoy yo porque aprendo cosas nuevas cada día” ¿Por qué esa evolución? El presidente de la Asociación, Antonio Jesús Hernández, tuvo una hija con síndrome de Down. Quiso que practicara karate desde muy pequeña como vehículo para mejorar sus aptitudes físicas, además de favorecer su integración con el resto de niños. Esto despertó el interés de otras familias y la asociación comenzó a recibir solicitudes para que personas con discapacidad pudieran recibir clases, ya que no había nadie más que hiciera algo parecido en toda la provincia.

¿Qué aportan las artes marciales?
Antonio Hernández es presidente de la asociación y también monitor.
Kyu Shin Kan se centra en disciplinas marciales tradicionales. El objetivo no es saber pelear, sino aprender a defenderse e inculcar valores como disciplina, capacidad de empatizar o humildad, estrechamente asociados a ellas. Así se favorece el desarrollo físico y personal. Esto último cobra especial relevancia con los alumnos que padecen alguna discapacidad, ya que es un medio muy efectivo para potenciar su inclusión. Un estudio de la Universidad de Cádiz sobre los beneficios del karate en personas con síndrome de Down determinó que su práctica regular mejoraba la motricidad y era beneficioso como complemento educativo y deportivo a su formación integral.

Y tú, ¿cómo colaboras? Los viernes entrenan los grupos adaptados, que cada vez son más numerosos. Las necesidades especiales de estos alumnos exigen la presencia de voluntarios que ayuden con las clases, que es lo que hago siempre que puedo. Además, echo una mano en la organización de los eventos y actividades que realizan, como el campeonato anual de karate adaptado, único en España. Ahora estoy buscando patrocinadores para la construcción de las nuevas instalaciones de la asociación.

¿Por qué lo haces?
Juan Antonio Cruces en la instalación de Rota.
Cuando era joven practicaba karate y, además, conozco de cerca la realidad de las personas con discapacidad. Por eso, cuando me pidió ayuda mi primo, uno de los responsables de Kyu Shin Kan, acepté sin dudarlo. Para mí es una satisfacción, me gusta y disfruto mucho viendo los beneficios del entrenamiento. Las familias son muy agradecidas, aunque más lo estoy yo porque aprendo cosas nuevas cada día.