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La obesidad, un problema de peso
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La obesidad es, probablemente, la enfermedad más prevalente y menos diagnosticada y tratada de la historia. Por desgracia, esta infravaloración, junto a otros factores sociales y económicos, ha contribuido a que la incidencia de obesidad alcance proporciones pandémicas.

Como patología, su principal importancia radica en el aumento del riesgo de padecer una gran variedad de enfermedades concomitantes graves, muchas de ellas conocidas, como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, y otras no tanto, como algunos tipos de cáncer o el síndrome de apnea del sueño.

La obesidad es una alteración metabólica crónica especialmente compleja en la que, además de los factores clásicos (edad, genética, sedentarismo, alimentación o consumo de determinados fármacos), intervienen otros como la cronodisrupción (desfase horario, cambios del ciclo sueño-vigilia y privación de sueño), la epigenética, el estrés, la flora intestinal, o los disruptores endocrinos.

Por otro lado, cada vez se da mayor importancia a los aspectos conductuales, psicológicos y sociológicos relacionados con la obesidad, incluido el llamado entorno obesogénico. En este sentido, la lista de elementos que contribuyen a crear este ambiente facilitador de la enfermedad es interminable, y en la actualidad se considera, probablemente, como el principal problema. Hábitos y costumbres sociales junto a este entorno en el que existe una gran disponibilidad y variedad de productos procesados favorecen una alimentación muy energética y un consumo excesivo. Este tipo de productos está por todas partes y al alcance de cualquiera, lo que dificulta conseguir y mantener el éxito en los programas de adelgazamiento.

LAS PERSONAS OBESAS TIENEN MENOR SACIEDAD AL COMER, POR ELLO ES FUNDAMENTAL MODIFICAR LOS SISTEMAS DE RECOMPENSA DEL CEREBRO
¿Soy una persona obesa? Se considera obesidad cuando la grasa corporal es superior al 25% en hombres y al 33% en mujeres. No obstante, con frecuencia se recurre a otros parámetros como el Índice de Masa Corporal (IMC), que clasifica la obesidad en tres clases: I (entre 30-34,9%), II (entre 35-39,9%), y clase III (> 40%); y el Perímetro de Cintura (PC), que da información sobre la distribución de la grasa corporal, ya que la obesidad abdominal representa un elevado riesgo cardiovascular (≥ 102 cm en hombres, y ≥ 88 cm en mujeres). El IMC tiene menos validez para calcular el peso óptimo en el caso de personas de baja estatura, edad avanzada o musculadas.

Obsesionados con la comida El control de los mecanismos que regulan el consumo de alimentos y el gasto energético es muy complejo ya que intervienen numerosas sustancias y órganos, fundamentalmente a nivel del aparato digestivo, el sistema nervioso central y el tejido adiposo. La transmisión de señales de saciedad al cerebro es fundamental para dejar de comer.

En general, las personas obesas tienen menor saciedad al comer y se sienten menos satisfechas después de las comidas. Por ello es tan importante la modificación de estos factores externos (entorno obesogénico), ya que afectan en gran medida a los sistemas que regulan el apetito y a su vez a los sistemas de recompensa del cerebro.

¿Hay solución? Existen varias alternativas para adelgazar, si bien es importante destacar que se puede alcanzar una pérdida de peso sostenida en una gran proporción de personas tan solo con cambios conductuales basados en la eliminación del consumo de alimentos calóricos y poco saludables junto a la realización regular de ejercicio físico. En aquellas personas que tienen mayor dificultad para perder peso y mantenerlo, se debe considerar iniciar terapias cognitivas dirigidas a consolidar los cambios de conducta y al control de la saciedad, e incluso el uso de fármacos y cirugía. En todo caso, la pérdida de peso, aunque sea moderada, genera importantes beneficios para la salud.


EL DATO
Según datos del Estudio Nutricional de la Población Española, el 39,3% de las personas de entre 25 y 64 años tiene sobrepeso, y el 21,6% tiene obesidad.


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- Haz 30-40 minutos de actividad física moderada al menos cuatro días por semana, usa las escaleras y ve caminando al trabajo si vives cerca.
- Realiza una dieta equilibrada a base de cereales, vegetales, frutas y pescado.
- Renuncia a los dulces, embutidos, snacks, salsas y bebidas azucaradas.
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