En los últimos meses es bastante frecuente ver en los medios noticias relacionadas con la Transformación Digital o la Digitalización. Se ha escrito mucho acerca de la composición de esta nueva fórmula magistral para las empresas, pero en mi experiencia, a las personas les cuesta identificar en qué consiste. Voy a intentar acercaros a este concepto, pero sobre todo voy a enseñaros cómo afrontarlo.
Podemos definir la Transformación Digital como el proceso de cambio de una organización para integrarse en un universo global donde tenga la capacidad de compartir y recibir información, analizar exhaustivamente los datos globales y aprovecharlos para su objeto de negocio de forma eficiente y online. Tras esta definición, es probable que estéis pensando que no os afecta, que entendéis el concepto y que lo veis claro en otros negocios, pero os cuesta encajarlo en el vuestro. No hace falta que lo veáis claro, pasará y es mejor estar preparado.
“Debemos tener descaro, ser disruptores y tirar las paredes del silo donde vivíamos placenteramente” Para conseguir una correcta Transformación Digital hay que desarrollar un proceso de cambio cultural en las organizaciones, orientado a perder los miedos a compartir y a perder la propiedad, consiguiendo efectos dinamizadores orientados a la máxima eficiencia e integración. Ya habremos conseguido algo importante: saber cómo ser globales internamente para después serlo externamente. Con este axioma no será difícil entender que nuestro modelo de liderazgo fundamentado en jerarquías más o menos inmovilistas, pero sobre todo verticales, torna hacia un modelo más flexible, de puertas abiertas, de mirar al profesional por la destreza de sus neuronas y no por el traje que viste. Pero, sobre todo, por el liderazgo de las personas frente a un proceso transformador que se regirá por la creatividad que estas aporten al modelo, basado en sus experiencias y en su desarrollo personal, generando nuevas formas de hacer las cosas para el bien común.
El individuo es el líder Debemos tener descaro y ser disruptores a la hora de plantear ideas, trabajar más al alimón con otros y tirar las paredes del silo donde vivíamos placenteramente. Debemos entre todos cambiar el modelo de relación con los responsables, exigir que la información llegue hasta el final sin ambages y crear mecanismos innovadores de gestión, vinculados con el crecimiento personal, profesional y de la propia organización. La tendencia interior debe ser global y nada debe suceder sin previsión.
La existencia de canales de comunicación será fundamental en la nueva etapa, la pluralidad y el gobierno por colegiación (ahora de verdad) donde toda la experiencia, el conocimiento y la creatividad estén al servicio de la organización. Un modelo de liderazgo compartido y natural donde aflore lo mejor de cada individuo, porque el individuo es el líder. En definitiva, esta Transformación Digital es realmente una Transformación de Personas. Si tenéis la oportunidad, disfrutadla.
Podemos definir la Transformación Digital como el proceso de cambio de una organización para integrarse en un universo global donde tenga la capacidad de compartir y recibir información, analizar exhaustivamente los datos globales y aprovecharlos para su objeto de negocio de forma eficiente y online. Tras esta definición, es probable que estéis pensando que no os afecta, que entendéis el concepto y que lo veis claro en otros negocios, pero os cuesta encajarlo en el vuestro. No hace falta que lo veáis claro, pasará y es mejor estar preparado.
“Debemos tener descaro, ser disruptores y tirar las paredes del silo donde vivíamos placenteramente” Para conseguir una correcta Transformación Digital hay que desarrollar un proceso de cambio cultural en las organizaciones, orientado a perder los miedos a compartir y a perder la propiedad, consiguiendo efectos dinamizadores orientados a la máxima eficiencia e integración. Ya habremos conseguido algo importante: saber cómo ser globales internamente para después serlo externamente. Con este axioma no será difícil entender que nuestro modelo de liderazgo fundamentado en jerarquías más o menos inmovilistas, pero sobre todo verticales, torna hacia un modelo más flexible, de puertas abiertas, de mirar al profesional por la destreza de sus neuronas y no por el traje que viste. Pero, sobre todo, por el liderazgo de las personas frente a un proceso transformador que se regirá por la creatividad que estas aporten al modelo, basado en sus experiencias y en su desarrollo personal, generando nuevas formas de hacer las cosas para el bien común.
El individuo es el líder Debemos tener descaro y ser disruptores a la hora de plantear ideas, trabajar más al alimón con otros y tirar las paredes del silo donde vivíamos placenteramente. Debemos entre todos cambiar el modelo de relación con los responsables, exigir que la información llegue hasta el final sin ambages y crear mecanismos innovadores de gestión, vinculados con el crecimiento personal, profesional y de la propia organización. La tendencia interior debe ser global y nada debe suceder sin previsión.
La existencia de canales de comunicación será fundamental en la nueva etapa, la pluralidad y el gobierno por colegiación (ahora de verdad) donde toda la experiencia, el conocimiento y la creatividad estén al servicio de la organización. Un modelo de liderazgo compartido y natural donde aflore lo mejor de cada individuo, porque el individuo es el líder. En definitiva, esta Transformación Digital es realmente una Transformación de Personas. Si tenéis la oportunidad, disfrutadla.