Desde hace una década es operario abastecedor de aeronaves en la instalación aeroportuaria de Palma de Mallorca. Su ‘gasolina’ en el tiempo libre es el deporte.
Óscar Alonso llega a la instalación de CLH en el aeropuerto de Palma, donde trabaja como operario abastecedor de aeronaves, para afrontar una nueva jornada. Se presenta por delante un día intenso, ya que la actividad es más frenética en estos meses de verano con el incremento de los vuelos por las vacaciones estivales. Tras revisar el plan de trabajo previsto, charla brevemente con sus compañeros, con los que tiene una excelente relación y comparte aficiones deportivas, y se pone manos a la obra.
En esta ocasión, se sube a un dispenser para cargar un avión de pasajeros. Se coloca bajo la aeronave, realiza las conexiones de la manguera a la toma de la red de hidrante, que son las tuberías que transportan el producto desde las instalaciones de almacenamiento hasta los depósitos de combustible del avión, y repite la operación en la boca de carga del ala. “Durante los suministros, a veces algún niño te saluda curioso desde el avión y tú le devuelves el saludo y llama rápido a sus padres. Está chulo porque el chaval te ve cómo el hombre que pone la gasolina”, explica.
“Me encanta el ambiente que hay con los compañeros, tenemos muchas afinidades” Feliz en el trabajo
El deporte, su gasolina Cuando termina su jornada laboral, se reserva un rato para practicar deporte, solo o en compañía. Es precisamente esta afición la que da gasolina a su vida fuera del trabajo. Además de su familia, la pasión de Óscar es correr. “Salgo los fines de semana y algunos días entre semana por la montaña o por asfalto, ya que me tengo que adaptar al horario que tenemos en el trabajo”, explica.
“Si estoy preparando alguna prueba y un día no corro, parece que me falta algo” Su fiebre por la montaña le subió hace dos años y no solo no se le ha pasado, sino que va a más. “Estoy federado en el club de montaña Matinam x Somiar de Inca y solemos entrenar los fines de semana”, afirma. “Correr por la naturaleza, sin ruido, sin gente y sin contaminación, hace que te encuentres a ti mismo. El paisaje te relaja. Es el rato que tienes para ti”, reconoce.
Su última locura, una carrera de 85 kilómetros, pero también ha disputado ultras, maratones y media maratones con buenos resultados. “Cuando estoy preparando alguna prueba y un día no salgo a correr, parece que me falta algo”, afirma. Es autodidacta y se busca las mañas para prepararse las competiciones. En temporada alta entrena seis días y unas 14 horas a la semana. Y es que la clave en el deporte, como en las instalaciones de Palma de Mallorca, es estar siempre preparado para dar lo mejor de uno mismo.
¿Por qué correr por la montaña?
“Correr por la naturaleza, sin ruido, sin gente y sin contaminación hace que te encuentres. El paisaje te relaja y es el rato que tienes para ti”