Aditivación: mejorando los productos
Los aditivos con los que se mezclan las gasolinas y gasóleos consiguen una mejora de su comportamiento tanto en la fase logística como en su aplicación final como carburante en los vehículos de los consumidores.
Tipos según su función
Existen aditivos de proceso, como los anticorrosivos y los reductores de fricción, que mejoran aspectos del ciclo logístico; aditivos fiscales, regulados por Ley para diferenciar productos (como los gasóleos B y C) con impuestos reducidos; de mejora de la seguridad, como el antiestático; de mejora de algún aspecto del comportamiento, como el antifrío; y los aditivos de calidad, utilizados por los operadores para dotar a los productos de características exclusivas.
Aditivación diferenciada
La innovación tecnológica y la automatización de procesos han permitido al Grupo CLH ofrecer una aditivación diferenciada, es decir, mezclar un combustible con distintos aditivos de calidad. De este modo, los carburantes indiferenciados de origen (la base común que comercializan todos los operadores) pasan a ser diferenciados dependiendo del aditivo con el que cada operador mezcle estos productos para su posterior venta al público.
Mezcla con el producto
Los aditivos de proceso, los de seguridad y algunos como el antifrío se añaden antes de entrar en la instalación de almacenamiento, mientras que los fiscales y los de calidad se incorporan a los productos automáticamente en el brazo de carga durante el proceso de expedición. La proporción de aditivo, aunque varía, es muy pequeña, ya que cada 1.000 litros se mezclan con la cantidad equivalente a un vaso de agua de aditivo.
Aditivos CLH
La compañía ha seleccionado un nuevo aditivo de calidad propio para gasóleos que mejora las prestaciones en los motores más modernos y que ya está a disposición de los clientes. La compañía está en fase de selección de otro aditivo para gasolinas.
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