La revista de la gente de
Número 28 - Cuarto trimestre 2012

El hombro, una articulación delicada
A partir de determinados  grados en los movimientos del hombro se produce un rozamiento de los tendones contra zonas óseas y ligamentos, que provoca lo que se conoce como el hombro doloroso.

 

 

 
  "Cuidar las posturas y realizar ejercicios suaves de calentamiento, estiramiento y fortalecimiento ayuda a  proteger el hombro"  
     

El hombro es la articulación con mayor movilidad del cuerpo humano, que permite un amplio rango de acción para las manos y una gran adaptación postural. Esta funcionalidad la convierte en una de las articulaciones más complejas y vulnerables, ya que en los movimientos habituales del hombro participan de forma simultánea varias articulaciones y un importante número de músculos. De ahí que sea una de las partes del cuerpo más propensa a sufrir molestias y lesiones.

Uno de los problemas más habituales es el llamado hombro doloroso, un grupo de dolencias que afecta a una de cada cuatro personas en algún momento de su vida, según la Sociedad Española de Reumatología. Es, además, la tercera causa más frecuente entre los trastornos musculoesqueléticos de los trabajadores.

A partir de determinados grados en los movimientos del hombro se produce un rozamiento de los tendones contra zonas óseas y ligamentos. Como consecuencia, se origina un proceso irritativo en la zona que, si persiste, ocasiona inflamación y dolor. Con el tiempo, junto a otros factores como el reducido aporte sanguíneo que tienen los tendones, se favorece que estos se hagan más fibrosos, con más riesgo de rotura y de calcificación.

Por ello, las personas de edad avanzada o que realizan trabajos pesados son las más proclives a sufrir hombro doloroso, pero también puede aparecer por la utilización del hombro en tareas que son repetitivas o que requieren posturas forzadas y que, con frecuencia, incluyen movimientos del brazo por encima del plano del hombro. Actividades deportivas, especialmente las de raqueta, la natación, el golf y el levantamiento de pesas; o domésticas, como pintar o el bricolaje, pueden causar o agravar los síntomas que se asocian con este problema.

El resultado habitual suele ser dolor, sensibilidad local e incapacidad para realizar ciertos movimientos con el hombro afectado. El hombro doloroso a menudo provoca molestias al realizar gestos tan cotidianos como peinarse, ponerse un jersey o una chaqueta o dormir sobre el hombro.

Causas diversas
El origen de las molestias no siempre puede identificarse con claridad, aunque se puede distinguir entre lesiones de la articulación, músculos, tendones o ligamentos (causas intrínsecas), y lesiones más distantes al hombro, como artrosis cervical o lesiones de los nervios (causas extrínsecas). De las causas intrínsecas, el 90% se localizan alrededor de la articulación (periarticulares), mientras que sólo en el 10% se localizan dentro de la articulación (intraarticulares).

El dolor en el hombro aparece con los movimientos de la articulación y suele localizarse en la parte superior y externa de la misma. Suele ser más intenso por la noche y no limita la movilidad completa, aunque sí impide ciertos movimientos.

 

Realizar ejercicio físico de forma asidua y progresiva ayuda a fortalecer los músculos del hombro y a prevenir posibles lesiones.

 

Cuidados preventivos
Cuando se diagnostica un hombro doloroso, inicialmente se debe mantener la articulación en reposo relativo, evitando realizar esfuerzos, pero nunca inmovilizarla con vendajes o escayolas. En líneas generales, las fases iniciales del tratamiento incluyen fármacos a base de calmantes y antiinflamatorios, que ayudan a controlar el dolor y la movilidad del brazo. Hay casos en los que se recomiendan inyecciones de anestésicos y corticoides en el hombro, que suelen producir un rápido alivio de los síntomas. Sólo en los cuadros clínicos más graves es recomendable una intervención quirúrgica.

Cuando la dolencia es menos intensa, lo aconsejable es realizar ejercicios de rehabilitación, con asiduidad y de forma progresiva pero sin provocar dolor. Deben repetirse dos veces al día por espacio de unos cinco minutos. Son útiles tres tipos de ejercicios: de calentamiento, que activan los músculos y los tendones antes de practicar ejercicios de mayor intensidad; de estiramiento, para mejorar la amplitud de movimientos si se tiene dificultad para mover el brazo en ciertas direcciones; y de fortalecimiento, para vigorizar la musculatura de la zona y proteger al hombro de nuevas lesiones.

Es deseable reducir o evitar la actividad que ha originado el problema. Esto puede significar, por ejemplo, nadar distancias menores o no sacar sobre la cabeza en el tenis. Asimismo, puede que sea conveniente modificar ciertas posturas rutinarias del trabajo durante algún tiempo.

Una vez superado el problema, es importante moderar las sesiones de entrenamiento y los esfuerzos, programando periodos adecuados de descanso. El precalentamiento y la realización de estiramientos y ejercicios de fuerza son recomendables en la prevención, como también lo es prestar atención inmediata a los dolores en hombro y brazo y acudir al especialista en caso de que aparezcan.


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El Servicio Médico de CLH recomienda:

Consejos para evitar el hombro doloroso:

- No trabajar durante largos periodos de tiempo con los brazos por encima del plano del hombro.

- Evitar movimientos repetitivos del hombro con el codo alejado del cuerpo.

- Intentar no dormir con los brazos por encima de la cabeza.

- Desplazar el cuerpo entero en lugar de forzar el hombro hacia atrás.

- Evitar deportes que supongan un esfuerzo para el hombro.


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