¿Qué influye en el precio de los carburantes?
El coste de la materia prima, el proceso de refino, los gastos logísticos y los impuestos son algunos de los factores que determinan el precio final que los consumidores pagan por cada litro de gasolinas y gasóleos.
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"Los impuestos con los que se gravan los carburantes en España representan cerca de la mitad de su precio final" |
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El petróleo es la materia prima de la que se obtienen, tras diversos procesos de transformación, los carburantes que alimentan la gran mayoría de vehículos a motor. Desde la extracción del crudo hasta su venta en estaciones de servicio como gasolinas y gasóleos, son muchos los factores que influyen en el precio que los consumidores pagan finalmente por cada litro de producto, de ahí que experimente variaciones con cierta frecuencia.
El primer factor que afecta al precio de los combustibles es el coste de la materia prima, el crudo, la base de todos los derivados del petróleo. Como sucede con cualquier otro producto, la oferta y la demanda inciden en el mercado petrolero, si bien éste también se ve afectado por la coyuntura de los países productores y exportadores. Es decir, que aspectos como la situación geopolítica, los conflictos armados, la capacidad de producción o el descubrimiento de nuevos yacimientos, entre otros, determinan el precio de mercado del ‘oro negro’.
Asimismo, deben considerarse los tipos de cambio entre las diferentes divisas involucradas en las transacciones. El dólar estadounidense es la moneda de cambio más extendida en las operaciones petrolíferas, por lo que su posición al alza o a la baja respecto de la divisa nacional del país comprador incrementará o disminuirá el precio de cada barril de crudo adquirido.
Transformación y mercado
El petróleo que se compra y se vende en los mercados internacionales no tiene ninguna aplicación práctica como tal, por lo que es necesario procesarlo para su posterior transformación en diversos productos. Este tratamiento, llamado refino, permite descomponer el petróleo en diferentes elementos.
En un país como España, que debe importar la práctica totalidad del petróleo que consume, los operadores pueden comprar barriles de crudo para su posterior tratamiento en las refinerías nacionales o bien adquirir en mercados al por mayor (principalmente el del Mediterráneo y el del Norte de Europa) productos ya refinados.
En el primer caso, hay que saber que los productos que se obtienen de refinar cada barril vienen determinados por el tratamiento que se realiza al crudo en las refinerías. De acuerdo con la Asociación Española de Productores Petrolíferos, de cada barril refinado en España se obtiene una media de 38,2% de gasóleos, 18,5% de gasolinas y naftas (fracción ligera del petróleo que se emplea como disolvente), 17,8% de asfaltos y lubricantes, 16,2% de fuelóleo, 6,5% de queroseno y 2,7% de gas licuado del petróleo (GLP).
Dado que la proporción de productos obtenidos en el refino no varía, los operadores acuden a los mercados al por mayor para comprar gasolinas y gasóleos ya refinados con el fin de cubrir las necesidades de demanda y garantizar el suministro al cliente final. Como sucede con los mercados de crudo, la oferta y la demanda determina el precio de los productos refinados, así como el tipo de cambio.
Es importante tener en cuenta que la cotización de las gasolinas y los gasóleos en estos mercados (dólares/tonelada) puede variar respecto del precio del petróleo (dólares/barril). Esto se debe a que el coste del crudo que sirvió de materia prima para elaborar esos productos ha variado respecto del precio actual del petróleo. El stock de productos existente y la demanda de los mismos incide igualmente en la cotización.
Estos condicionantes hacen que las variaciones del precio del barril de crudo no se trasladen de manera inmediata a los mercados, puesto que existe cierto retraso entre estos movimientos y su efecto en los precios finales.
Hasta el consumidor
En este viaje del petróleo de los yacimientos a los mercados hay que incluir, además, los márgenes de todos los actores involucrados en el proceso y otros costes derivados que afectan asimismo al precio final del carburante. En este apartado se agrupan, por ejemplo, los costes logísticos (almacenamiento, transporte y distribución de los productos), los de mantenimiento de reservas estratégicas, los de comercialización y los gastos financieros.
El último factor que determina el coste final de los carburantes antes de llegar al consumidor son los impuestos con los que están gravados. En el caso de España representan aproximadamente la mitad del precio de venta, ya que al precio base del producto hay que añadir tres tipos de tasas: el Impuesto Especial de Hidrocarburos, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y el Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH), que cuenta con un tramo estatal fijo y otro autonómico variable.
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