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Que la artrosis de rodilla no te pare
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Esta patología es una de las causas más frecuentes de incapacidad permanente y de las que más días de baja por incapacidad temporal genera.


La artrosis es una enfermedad crónica caracterizada por una degeneración paulatina y una potencial pérdida del cartílago de la articulación acompañada de otros cambios articulares, como la hipertrofia ósea. De todas las tipologías de artrosis, la de rodilla es una de las que genera más bajas por incapacidad permanente, requiriendo en algunos casos de cirugía. En general, es propia de personas mayores, aunque puede aparecer antes de los 50 años, siendo excepcional en jóvenes.

Según el estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología (SER), la artrosis de rodilla tiene en nuestro país una prevalencia del 10,2% en la población adulta, por delante de la de manos (6,2%) o la de cadera (entre el 3,5 y el 5,6%). Las mujeres mayores de 60 años son las que más sufren esta afección con respecto a los hombres en un porcentaje de 3 a 1.

El diagnóstico precoz y los nuevos tratamientos consiguen tener controlada la artrosis de rodilla desde etapas tempranas
En general, la mayoría de los pacientes puede llevar una vida normal. Aunque actualmente no existe una cura definitiva para esta patología, sí se pueden aplicar tratamientos para aliviar los síntomas y tratar de mejorar la calidad de vida de aquellos que la padecen. Estos síntomas están asociados a la aparición de dolor con la actividad física, incapacidad variable para caminar y permanecer de pie y, con el tiempo, incluso a la deformidad progresiva de la rodilla.

Tratamientos Hoy día, gracias a la existencia de nuevos tratamientos y al diagnóstico precoz, la mayoría de los pacientes de artrosis de rodilla logran tener la enfermedad controlada desde etapas más tempranas. Los métodos para paliar esta afección dependerán de la gravedad de la misma: desde dietas para perder peso en el caso de un paciente obeso a un programa de ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos de la extremidad afectada y mantener al máximo la movilidad de la articulación, pasando por otros tratamientos farmacológicos que, indicados por el médico, contribuyen a aliviar los síntomas de la enfermedad. En casos más severos, puede ser necesaria la operación quirúrgica o, incluso, la colocación de una prótesis.


La obesidad y la artrosis de rodilla
La obesidad y la edad, junto con los trabajos que requieren continuas flexiones de esta articulación o levantar mucho peso repetidamente, son factores de riesgo para padecer la artrosis de rodilla. Un sobrepeso del 20% multiplica por 10 el riesgo de sufrir artrosis en la rodilla, según expertos de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).

El estudio EPISER, realizado por la Sociedad Española de Reumatología, refleja una prevalencia de obesidad en la población española con artrosis de rodilla del 38% en las mujeres y del 28% en los hombres. Los tratamientos para reducir peso, en el caso concreto de la artrosis de rodilla, podrían incluso reducir la cirugía en un 31%.