En CLH se encarga de programar las operaciones logísticas de los buques tanque. Su pasión por los barcos también continúa fuera del trabajo, ya que imparte clases de navegación en una escuela de náutica de recreo.
CLH debe garantizar el abastecimiento de todas sus instalaciones y dar servicio ininterrumpido a los clientes. Todo ello optimizando la utilización de sus medios de transporte (oleoductos, buques tanque y camiones cisterna), buscando siempre la mejor rentabilidad y cumpliendo los estándares de calidad. Todos los meses, a partir de los requerimientos de los clientes, se elabora un plan que define los movimientos origen-destino y asigna los medios de transporte a utilizar. Álvaro Rodríguez es responsable de que se cumpla la programación de las operaciones con buque tanque.
Cuando algo de esto sucede, lo que es habitual, “hay que tomar decisiones rápidas. El éxito en este trabajo es saber adaptarse a las circunstancias para que el barco no pierda tiempo y no se quede ninguna terminal desabastecida”, señala. La comunicación constante que mantienen los programadores con todos los actores implicados es clave para garantizar la calidad, la seguridad y la rentabilidad de las operaciones, además de ayudar al cumplimiento del resto de la programación mensual.
“La comunicación constante con los actores implicados es clave para no comprometer la programación mensual” El transporte por buque tanque no se rige por el horario de oficina y son muchas las operaciones que Álvaro debe supervisar en cualquier momento. “Además de nuestros barcos, gestionamos los de los clientes que descargan en nuestras instalaciones, que en ocasiones requieren una respuesta inmediata para autorizar el proceso, especialmente en el caso de las importaciones”, explica.
Enseñando a navegar Asturiano, natural de Mieres, Álvaro lleva los barcos en la sangre, aunque paradójicamente siempre ha preferido estar en tierra firme a surcar los siete mares. Su formación en Navegación y Transporte Marítimo le permite capitanear cualquier tipo de navío por todo el mundo, pero lo que de verdad le apasiona es su “vertiente como instrumento social y comercial”. De hecho, confiesa que navegar no le gusta mucho: “Te pueden interesar los aviones y no querer ser piloto. A mí me pasa lo mismo, pero con los barcos”.
Dos días a la semana Álvaro comparte sus conocimientos sobre el mundo marítimo en un centro de estudios náuticos, donde da clases desde hace más de dos años.
Al contrario que muchos de sus amigos, que se hicieron a la mar cuando terminaron la carrera, Álvaro siguió formándose para especializarse en comercio marítimo, lo que le ha llevado a CLH. Tiene la suerte, además, de seguir en contacto con este mundo más allá del entorno laboral y, desde hace más de dos años, comparte sus conocimientos sobre la materia en el Centro de Estudios Náuticos Elcano, en Madrid.
“Me encanta ser profesor y en el futuro me gustaría enseñar en la universidad o en cursos de posgrado”
“Ser profesor es un hobbie que me encanta”, confiesa. Una faceta que ya había experimentado en la universidad y que ahora puede continuar gracias a un amigo que daba clases en la misma escuela. “En el futuro me gustaría enseñar en la universidad o en cursos de postgrado y el conocimiento profesional adquirido en CLH será un valor añadido”, concluye. Un lobo de mar... en tierra.