Desde que comenzó la era de la tecnología y la digitalización hemos sido testigos de innumerables innovaciones que han llegado a modificar la forma en que nos comportamos, así como nuestras costumbres e intereses. ¿Quién nos iba a decir que en España los usuarios tendríamos una media de tres dispositivos móviles, estando casi a la cabeza de Europa? Sin contar los nuevos hábitos de consumo, la compra por Internet, las aplicaciones de banca, la consulta de médicos online...
En el marco de la economía, los modelos de negocio se han visto profundamente afectados, hasta en sectores como el inmobiliario, que durante décadas se ha mantenido en un entorno tradicional, lejos de la disrupción que tambaleaba casi cualquier negocio.
Una nueva realidad La economía colaborativa es uno de esos conceptos a los que nos tenemos que acostumbrar. Ha revolucionado el consumo a gran escala, haciendo posible una realidad en la que se ponen en contacto a diferentes individuos para vender o compartir bienes. De forma individual, o colaborativa.
“La economía colaborativa es un concepto al que nos tenemos que acostumbrar. Ha revolucionado el consumo a gran escala” Se trata de modelos de negocio que desarrollan plataformas colaborativas que conectan a los usuarios con el fin de facilitar las transacciones entre ellos. En este sentido, ya hay plataformas que forman parte de la vida de la gran mayoría de personas que viven en las grandes ciudades, como Uber o Airbnb.
La ‘economía colaborativa’ ha sido categorizada por la revista Times como una de las diez grandes ideas que cambiaron el mundo. El consumo o economía colaborativa no es más que el intercambio de bienes o servicios entre uno o más sujetos, a través de medios digitales o no. Casi todos bajo el paraguas de las plataformas peer-to-peer (red-entre-pares o red-entre-iguales).
Internet y las nuevas tecnologías han impulsado modelos de consumo alternativos, dando lugar a un cambio cultural entre quien ofrece un producto y quien tiene una necesidad concreta.
La sociedad como eje En España, son más de 500 negocios los que conforman la red de empresas de economía colaborativa. Un modelo que indudablemente aporta numerosos beneficios como el ahorro, la apuesta por el consumo responsable, el aumento de la oferta en los mercados tradicionales, la sostenibilidad de los entornos gracias a la cultura de la reutilización, etc. Un escenario que sin duda ha fomentado el intercambio, aterrizando el concepto de economía a un entorno más social.
En el sector en que me encuentro también están llegando alternativas disruptivas respecto a los modelos tradicionales que se han impuesto por décadas. No solo conocemos modelos innovadores en el mundo del transporte o los viajes. La economía colaborativa también ha llegado a entornos como el financiero o el inmobiliario, con empresas que, por ejemplo, permiten la venta peer-to-peer sin pagar comisiones.
En el marco de la economía, los modelos de negocio se han visto profundamente afectados, hasta en sectores como el inmobiliario, que durante décadas se ha mantenido en un entorno tradicional, lejos de la disrupción que tambaleaba casi cualquier negocio.
Una nueva realidad La economía colaborativa es uno de esos conceptos a los que nos tenemos que acostumbrar. Ha revolucionado el consumo a gran escala, haciendo posible una realidad en la que se ponen en contacto a diferentes individuos para vender o compartir bienes. De forma individual, o colaborativa.
“La economía colaborativa es un concepto al que nos tenemos que acostumbrar. Ha revolucionado el consumo a gran escala” Se trata de modelos de negocio que desarrollan plataformas colaborativas que conectan a los usuarios con el fin de facilitar las transacciones entre ellos. En este sentido, ya hay plataformas que forman parte de la vida de la gran mayoría de personas que viven en las grandes ciudades, como Uber o Airbnb.
La ‘economía colaborativa’ ha sido categorizada por la revista Times como una de las diez grandes ideas que cambiaron el mundo. El consumo o economía colaborativa no es más que el intercambio de bienes o servicios entre uno o más sujetos, a través de medios digitales o no. Casi todos bajo el paraguas de las plataformas peer-to-peer (red-entre-pares o red-entre-iguales).
Internet y las nuevas tecnologías han impulsado modelos de consumo alternativos, dando lugar a un cambio cultural entre quien ofrece un producto y quien tiene una necesidad concreta.
La sociedad como eje En España, son más de 500 negocios los que conforman la red de empresas de economía colaborativa. Un modelo que indudablemente aporta numerosos beneficios como el ahorro, la apuesta por el consumo responsable, el aumento de la oferta en los mercados tradicionales, la sostenibilidad de los entornos gracias a la cultura de la reutilización, etc. Un escenario que sin duda ha fomentado el intercambio, aterrizando el concepto de economía a un entorno más social.
En el sector en que me encuentro también están llegando alternativas disruptivas respecto a los modelos tradicionales que se han impuesto por décadas. No solo conocemos modelos innovadores en el mundo del transporte o los viajes. La economía colaborativa también ha llegado a entornos como el financiero o el inmobiliario, con empresas que, por ejemplo, permiten la venta peer-to-peer sin pagar comisiones.