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El petróleo sigue siendo el rey

El estudio ‘BP Statistical Review of World Energy 2017’ analiza el mapa energético en el que este combustible fósil sigue siendo dominante.


BP presentó los resultados de la 66ª edición del ‘BP Statistical Review of World Energy 2017’, el informe mundial sobre los mercados energéticos que elabora anualmente la compañía. El estudio señala que un año más el petróleo y el gas fueron los combustibles dominantes en cuanto a su participación en el consumo de energía primaria con un 33,3% y un 24,1% respectivamente, seguidos del carbón (28,1%), la generación de energía hidráulica (6,9%), nuclear (4,5%), y las renovables (3,2%).

El pasado 2016 fue un año de ajustes para el mercado del petróleo, que fue absorbiendo el exceso de oferta que había dominado en los últimos años. Los precios bajos del crudo –el más bajo desde 2004– impulsaron el crecimiento de la demanda en un 1,6%. Los precios también influyeron en la producción, que creció a nivel mundial un 0,5%. Dentro de estas cifras totales, la producción de la OPEP se incrementó en 1,2 millones de barriles por día, mientas que la de los países no miembros cayó en 800.000 barriles por día, registrando su mayor descenso anual en los últimos 25 años.

Cambios en el mix energético El entorno de precios bajos de 2016 también se dejó sentir en el mercado del gas natural, donde la producción mundial se mantuvo esencialmente sin variaciones, un 0,3%, su crecimiento más débil de los últimos 34 años, exceptuando el momento posterior a la crisis financiera. Por su parte, el consumo mundial de gas natural aumentó un 1,5% en 2016, un porcentaje pequeño en comparación con su tasa media de la última década.

Las renovables fueron las de mayor crecimiento en 2016, aunque apenas representan el 3% del suministro de energía total Mientras, el consumo del carbón, el más contaminante de todos los combustibles fósiles, cayó con fuerza por segundo año consecutivo, experimentando un descenso del 1,7%. De este modo, la participación del carbón en la demanda de energía primaria fue del 28,1%, su menor cuota desde 2004.

Por otro lado, las energías renovables, encabezadas por la eólica y la solar, fueron de nuevo las de más rápido crecimiento en 2016, aumentando un 12% gracias a los continuos avances tecnológicos. Sin embargo, el suministro de renovables representa poco más del 3% de la energía primaria total.


El consumo de energía se mantiene estable en España
En el caso español, el informe BP Statistical Review of World Energy 2017 revela que el consumo de energía durante 2016 se ha mantenido estable tras el repunte registrado en 2015, que llegó después de las sucesivas caídas de los cinco años anteriores. Si se analiza el consumo por fuentes de energía, destaca el descenso del 23,9% sufrido por el carbón, en línea con la tendencia a nivel europeo y global. Mientras, el de la energía hidráulica sube un 27,3%. En 2016 la estructura de generación eléctrica estuvo condicionada por la climatología, siendo un mejor año en cuanto a producción hidroeléctrica.

Estos cambios en el consumo, con respecto al periodo anterior, han producido una nueva configuración del mix energético español.

Así, cabe destacar que el petróleo, el gas natural, la energía nuclear y la hidráulica han ganado cuota en su aportación a la demanda, acabando con una participación en el mix de 46,3%, 18,6%, 9,8% y 6% respectivamente.

Mientras tanto, el carbón ha reducido su porcentaje hasta el 7,7% y las renovables se mantienen estables en el 11,5%. Como consecuencia de todo esto, las emisiones de CO2 disminuyeron un 2,7%, en contraste con el crecimiento de más del 6% experimentado en 2015.