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La cara oculta del sol
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Cualquier persona, a cualquier edad, puede desarrollar un cáncer de piel. La información y, sobre todo, la prevención son las herramientas más eficaces para protegernos.


El sol es necesario para la vida. En las personas, una exposición limitada estimula la producción de vitamina D, importante para gozar de buena salud, para el crecimiento y para el desarrollo de los huesos. Sin embargo, el exceso de sol puede entrañar un grave riesgo, causando daños permanentes sobre el organismo.

De hecho, el de piel es el tipo de cáncer más frecuente en todo el mundo. Suele estar causado por una exposición excesiva a los rayos ultravioleta (UV) tanto del sol como artificiales (cabinas de bronceado), que penetran en la piel y la dañan, aunque sus efectos pueden verse mucho tiempo después. Las lesiones cancerosas suelen aparecer en las zonas que con mayor frecuencia están expuestas a los rayos ultravioleta A y B como la cara, el cuello, la espalda y las extremidades.

¿Quién tiene más riesgo? Cualquier persona puede desarrollar cáncer de piel, aunque es más común en personas de más de 50 años, aquellas que se han expuesto al sol de forma prolongada y personas con características determinadas: piel clara o con facilidad para sufrir quemaduras solares, las han sufrido en la infancia o con frecuencia en la edad adulta, utilizan cabinas de bronceado, tienen más de 50 lunares en todo su cuerpo o se les ha realizado un trasplante de órganos. Además de estos aspectos generales, existen algunos factores de riesgos específicos que se relacionan con los tipos principales de cáncer de piel.

¿Cuántos tipos hay? Con el término ‘cáncer de piel’ se engloban diferentes tipos de tumor, cada uno de los cuales tiene síntomas, tratamientos y gravedad diferentes. Los principales son carcinoma basocelular (la forma más común pero la menos peligrosa), carcinoma espinocelular (el segundo tipo más común, con mayor potencial de desarrollar invasión local y metástasis), queratosis actínica (las lesiones son precancerosas; en el 10-15% de los casos pueden evolucionar a carcinomas) y melanoma (el menos frecuente, pero también el más peligroso).

El de piel es uno de los cánceres más fáciles de tratar, con una tasa de curación muy alta si se descubre a tiempo
¿Tiene cura? El cáncer de piel es uno de los más fáciles de tratar, con una tasa de curación muy alta si se descubre a tiempo. Para posibilitar este tratamiento precoz, es fundamental estar atentos a sus signos, que son visibles. Por ello, todos deberíamos conocer la superficie de nuestra piel y realizar autoexploraciones periódicas. Si además se tiene cualquiera de los factores de riesgo, hay que acudir a un dermatólogo.


EL DATO
Existen aplicaciones para dispositivos móviles, como FotoSkin, avaladas por las sociedades médicas que permiten hacer un seguimiento de las lesiones dérmicas y favorecen el diagnóstico precoz del cáncer de piel.


Cómo detectar el cáncer de piel: la regla ABCDE
A la hora de explorar la piel en busca de manchas sospechosas, la regla ABCDE es un modo sencillo de recordar los aspectos más relevantes en los que tenemos que fijarnos:

- ¿Es la lesión Asimétrica?

- ¿Tiene Bordes borrosos o irregulares?

- ¿Cambia de Color?

- ¿Tiene un Diámetro superior a 6 mm?

- ¿Ha Evolucionado con el tiempo su tamaño, su forma o su comportamiento?

El signo del ‘Patito Feo’. Todos los lunares deberían ser bastante parecidos (forma y color). Por eso, si aparece uno nuevo que es diferente del resto, podría ser sospechoso. Es lo que se conoce como el signo del ‘Patito Feo’.

¿Conoces el índice UV?
Se trata de un indicador internacional y científico de la intensidad de la radiación ultravioleta proveniente del sol. Se utiliza para describir la intensidad del sol en un lugar y hora determinados. El índice tiene un rango de 1 a 11, representando el nivel más alto el mayor riesgo de sufrir lesiones cutáneas.