Los equipos presurizados son aquellos que contienen o por los que circulan con presión fluidos líquidos, gaseosos o en forma de vapor. Por la naturaleza de su actividad, estos equipos tienen una presencia protagonista en las instalaciones y centros de trabajo del Grupo CLH.
Los ejemplos más habituales en la compañía son, principalmente, todo tipo de tuberías y mangueras, como las líneas del oleoducto, las tuberías de producto y del sistema de defensa contra incendios o las líneas de aditivos. También destacan los acumuladores hidroneumáticos, calderas, equipos de filtrado, compresores, suspensiones neumáticas de cisternas, neumáticos de automóviles y radiadores de motores, entre otros. La presión a la que trabajan es variable, si bien cualquier problema puede tener graves consecuencias, incluso trabajando a baja presión.
Por ello, es importante tener presentes los riesgos asociados a los mismos para garantizar la seguridad de las personas y la de las instalaciones. Como siempre, la prevención y la anticipación son fundamentales para evitar cualquier tipo de incidente relacionado con ellos.
Siempre alerta
Los principales riesgos asociados a los equipos presurizados son la rotura y proyección de equipos, fragmentos o fluidos, a veces tan calientes que pueden provocar quemaduras, así como golpes por objetos desprendidos o como consecuencia de un movimiento inesperado. Una pieza proyectada por los efectos de la presión puede ser fatal para la integridad física. Igualmente, una manguera puede moverse, o incluso soltarse, al inicio o durante un bombeo y golpear fuertemente a una persona o a otros equipos.
Cumpliendo las pautas de seguridad, y con una actitud de anticipación, se minimizarán los riesgos asociados a estos equipos
La súbita liberación de presión es otro de los mayores riesgos inherentes a los equipos presurizados. Esta puede hacer salir a alta velocidad vapor, producto o cualquier otro líquido que pueda producir algún daño a las personas próximas. Además, existe la posibilidad de proyectar partes del propio equipo en caso de defecto o fallo en el mismo. No posicionarse en la trayectoria natural de salida (válvulas, mangueras, fluidos, etc.) es muy importante.
Vigilar e informar
Antes de manipular un equipo presurizado, o de realizar cualquier tarea en proximidad, se debe observar y verificar que no hay ninguna anomalía, como goteos, vibraciones o ruidos extraños. Si se detecta alguna, es importante comunicarla al responsable o jefe de la instalación de forma inmediata y reducir al tiempo mínimo posible la estancia junto a estos equipos.
En general, y siempre que sea posible, se deben despresurizar los equipos antes de realizar cualquier acción con ellos. Asimismo, se deberán bloquear para evitar una manipulación indebida e informar a todo el personal que pueda verse afectado por la ejecución de los trabajos. La manipulación debe hacerse suavemente y observando el comportamiento de los equipos próximos afectados, abortando la operación si se detecta alguna anomalía.
Por supuesto, la protección personal es necesaria y se debe contar en todo momento con los equipos específicos necesarios (gafas de seguridad, guantes, casco…) para mitigar las consecuencias de un posible incidente.
Cumpliendo las pautas de seguridad, y con una actitud de anticipación, se minimizarán los riesgos asociados a los equipos presurizados, evitando los accidentes relacionados con ellos y consiguiendo una compañía cada vez más segura.
RECUERDA
Hay que estar alerta siempre cuando se permanece junto a equipos presurizados o se manipulan. La seguridad está en tus manos, anticípate a cualquier eventualidad que pueda derivar de la presencia de presión.