Conocimiento | Toma nota

Comprendiendo la depresión
tomanota1

Aunque se trata de una enfermedad compleja, con un diagnóstico precoz y un correcto tratamiento se puede llegar a superar.


Eventualmente, todas las personas sienten aflicción o melancolía, pero, por lo general, suelen ser sentimientos pasajeros. Sin embargo, si estas sensaciones impiden llevar una vida normal y causan dolor psíquico podemos estar ante una depresión. Esta se considera un trastorno del estado de ánimo en el que impera la tristeza, que se acompaña, en la mayoría de los casos, de ansiedad, culpa y repetición constante de ideas pesimistas. Al mismo tiempo, pueden aparecer síntomas como insomnio, cansancio, variaciones en el apetito, pérdida de concentración o disminución del deseo sexual, cuya falta de especificidad dificultan su identificación.

Se calcula que sólo en España hay entre 1,2 y 1,5 millones de pacientes con depresión, una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2030 tendrá mayor prevalencia que algunas patologías cardiovasculares o el cáncer.

Entre las causas de la depresión destacan los antecedentes familiares, que ocasionan vulnerabilidad de padecerla, y los factores hormonales, sobre todo para la mujer, especialmente durante etapas como la menopausia o el posparto. Sin embargo, otras circunstancias pueden estar implicadas en su aparición, como la pérdida de un ser querido, una enfermedad crónica, los conflictos de pareja o los cambios bruscos en el estilo de vida.

Tratamientos personalizados Una de las claves más importantes para restaurar la calidad de vida de las personas con depresión radica en la detección temprana, ya que, además, esta contribuye a que los tratamientos sean más efectivos. En este sentido, los médicos de Atención Primaria juegan un papel fundamental en el reconocimiento de la depresión en aquellas personas que acuden a la consulta con síntomas poco característicos. Igual de importante es establecer un tratamiento adecuado y realizar un seguimiento continuado para evitar las recaídas y la cronificación de los síntomas. En función de las necesidades de cada paciente, existen diversos tipos de tratamiento, siendo los más comunes la psicoterapia y la medicación.

La depresión es difícil de entender para quienes nunca la han padecido, por lo que es importante escuchar sin juzgar
La psicoterapia puede ser suficiente para los cuadros de depresión más leves aunque es eficaz en todo tipo de alteraciones. Con ella, se pretende eliminar los pensamientos repetitivos y dotar a la persona de habilidades para el fortalecimiento mental y el control de los síntomas. Estas terapias son muy útiles, ya que ayudan a quien la padece a comprender mejor la enfermedad y a enfrentarse a las dificultades que le afectan. Por otra parte, la medicación, especialmente aconsejada para pacientes con depresión moderada y grave, consiste en administrar fármacos, llamados antidepresivos, que ayudan a reestablecer el equilibrio de las sustancias químicas del cerebro y a estabilizar el estado de ánimo. Se debe tener en cuenta que el efecto de dicha medicación no es inmediato y pueden pasar varias semanas hasta sentir cierta mejoría.

¿Cómo ayudar a quien la padece? La depresión es difícil de entender para aquellas personas que nunca la han padecido, por lo que, en ocasiones, el entorno más cercano del enfermo no es capaz de ayudar en su recuperación. Por eso, es necesario recordar la importancia de escuchar sin juzgar o animar a acudir al médico si los síntomas son significativos. Asimismo, se deben evitar actitudes críticas y negativas, así como posponer la toma de decisiones hasta superar la enfermedad. Por el contrario, se recomienda mostrar apoyo, comprensión, disponibilidad, compañía y afecto, algo que, sin duda, contribuirá al bienestar del paciente.


Una realidad en el entorno laboral
Se calcula que en Europa más del 80% de las personas con depresión está en edad de trabajar, una circunstancia que impacta directamente en el entorno laboral de estos enfermos. Y es que síntomas como el cansancio, la apatía o la falta de concentración acaban disminuyendo el rendimiento y la motivación por el trabajo.

Pese a la importancia del diagnóstico y tratamiento precoz de la enfermedad, es creciente el número de personas que ocultan que padecen depresión en su entorno laboral por temor al estigma social y a posibles consecuencias. Sin embargo, con frecuencia, las personas con depresión necesitan dejar de trabajar durante un periodo determinado por la gravedad de los síntomas. No obstante, recientes estudios aseguran que, con un tratamiento adecuado, muchos trabajadores pueden desempeñar con normalidad sus tareas, consiguiéndose además una mayor normalización e integración de la persona con su entorno.

Las tendencias actuales buscan animar a las personas que padecen depresión a superar las barreras y los tabúes que les limitan para recibir una asistencia adecuada.