Personas | Una jornada con...

Pablo Martín, operador de Control de Oleoductos
Desde su puesto en el Centro de Control de Oleoductos, Pablo Martín ejecuta el programa de transporte por oleoducto de CLH.

Su trabajo en CLH permite que se cumplan los programas de transporte por oleoducto con la máxima eficiencia. Fuera, es un deportista incansable que ha conseguido grandes logros en disciplinas como el duatlón.


Pablo Martín comienza una nueva jornada de trabajo en el Centro de Control de Oleoductos (CCO) de CLH. Él es uno de los operadores que, turno tras turno y día tras día, se encargan de “hacer cumplir el programa de transporte de producto por oleoducto establecido por la compañía”.

Para ello, su primer cometido es coger el relevo del compañero que ha trabajado en el turno anterior. Este intercambio de información le sirve para “conocer cómo ha sido la actividad durante las 8 horas previas, revisar el programa pendiente de ejecutar y estar al tanto de todo aquello que sea relevante para desarrollar el trabajo”, señala. Acto seguido, ya delante de las diferentes pantallas que monitorizan en tiempo real su zona geográfica de influencia, comienza a organizar su jornada en función de las necesidades.

La lista de tareas comienza con un movimiento de producto en la zona norte. “En estas operaciones hay que controlar todos los valores del oleoducto para conseguir la máxima eficiencia y seguridad”, explica. Esto cobra mayor relevancia por la noche, ya que “el número de movimientos de producto es mayor debido al menor coste de la energía”. Igualmente importante es la gestión de interfases, es decir, el producto no comercial resultante de la zona de contacto entre dos productos transportados (en el oleoducto, cada producto forma un ‘paquete’ que empuja al siguiente). Aplicando un protocolo específico, desde el CCO podemos ‘recuperar’ estas interfases para que los productos vuelvan a cumplir las especificaciones de calidad requeridas”.

“A lo largo del día surgen imprevistos a los que hay que dar respuesta inmediata, lo que exige una concentración permanente” A lo largo del día van surgiendo imprevistos a los que “hay que dar respuesta de manera inmediata, tomando decisiones en cuestión de segundos”. En el CCO hay que “actuar en el momento”, lo que exige una concentración permanente. A ello hay que sumar la comunicación casi continua con los compañeros del Centro de Control de Instalaciones, quienes gestionan en remoto la operativa de las instalaciones automatizadas, así como con las plantas de almacenamiento, refinerías y otras logísticas para coordinar la entrada de producto en el sistema logístico de CLH.

Casi sin darse cuenta, su turno llega a su fin. Es el momento de preparar la información que en breve transmitirá a la persona que va a ocupar su puesto. Como de costumbre ha sido una jornada intensa, pero el trabajo está hecho y el deber cumplido.

Deportista nato Tras salir del CCO, Pablo pone rumbo al complejo deportivo donde acude casi diariamente para iniciar una nueva jornada de entrenamiento. Desde niño le apasionan los deportes y ha jugado al fútbol, baloncesto, tenis… todos le divierten. Pero desde hace unos años, cuando le picó el gusanillo tras participar en una prueba de atletismo en su pueblo, se ha centrado en correr, nadar y montar en bicicleta, compitiendo en cada especialidad por separado o combinadas (duatlón y triatlón) con grandes resultados.


Para él la competición no es lo más importante: “Lo hago porque me gusta”, dice. En sus primeras carreras vio que se le daba bien y comenzó a tomárselo en serio. Tanto que ahora forma parte de un club de atletismo, otro de ciclismo y otro de natación, aunque reconoce que no es bueno nadando. Quizás por eso el duatlón, que combina la carrera a pie y en bicicleta, es la especialidad en la que más destaca.

A pesar de eso, Pablo se mete una hora en la piscina y no deja de hacer largos. Sale, se seca y coge su bicicleta para pasar otras tres horas pedaleando con varios amigos, algunos de ellos profesionales. La rutina no es siempre la misma y, en función del día, cambia la natación por la carrera a pie, en la que él se siente más fuerte.

Pablo está especializado en las carreras de larga distancia, en las que pone a prueba una extraordinaria capacidad de sufrimiento. “La fuerza mental es lo más importante”, afirma, aunque matiza que hay que saber aceptar que en ocasiones “el cuerpo no responde y no queda otra que parar y retirarse”. Eso es lo que le ocurrió este verano en el ‘Enbrunman’, triatlón que tiene lugar en los Alpes franceses y que exige a los participantes 3,8 kilómetros de natación, 186 en bici y, por si fuera poco, correr un maratón (42,2 kilómetros). Confía en poder volver el próximo año y terminarlo, pero no se pone retos. “Sólo trato de hacerlo lo mejor posible. Si me lo tomo demasiado en serio, no disfruto lo mismo”, asegura. Todo un campeón.