Desde que Lourdes Abad conoció el trabajo de la Fundación Juan XXIII Roncalli, dedicado a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual, no ha dejado de colaborar con ella.
Una reunión con un grupo de amigas puso la Fundación Juan XXIII Roncalli en el radar de Lourdes Abad. Hasta entonces nunca había participado en proyectos solidarios, pero conocer el servicio que presta a la sociedad, la dedicación y entusiasmo de las personas que trabajan en ella y, sobre todo, la gratitud mostrada hacia cualquier tipo de ayuda recibida, le animaron a colaborar con esta entidad sin ánimo de lucro en el campo que más domina, las cuentas y los números. “Mi aportación es muy poca para todo lo que necesitan”, asegura, aunque resalta que “la Fundación agradece enormemente todo lo que recibe, por pequeño que sea”.
¿Qué es la Fundación Juan XXIII? Es un centro de referencia asistencial para la integración socio-laboral de personas con discapacidad intelectual que busca mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Un lugar donde compartir experiencias y aprender cada día en compañía de una gran familia de profesionales. Todo se inició hace 50 años, cuando un joven matrimonio soñó con poner en marcha un colegio para la gente que más lo necesitaba. Hoy es un centro que supera los 300 empleados, que presta atención a más de 350 personas y que trabaja para más de 500 empresas a través de su centro especial de empleo.
¿Cuáles son sus objetivos? Su misión es potenciar la calidad de vida de las personas con discapacidad mediante el desarrollo de su autonomía. Realizan un abordaje integral y trabajan sobre aspectos socio sanitarios, formativos y de empleo a través de su centro de día, ocupacional, de formación para el empleo y centro especial de empleo, entre otros.
¿Qué proyectos destacados ha llevado a cabo?
Sala de estimulación multisensorial.
¿Cómo empezaste a colaborar? Una ex jefa y amiga me presentó a personas de la Fundación en una comida. Pude conocer las actividades que realizaba y su forma de trabajar, lo que me cautivó desde el principio. Por su espíritu, entusiasmo y profesionalidad, era muy distinta a otras organizaciones que había conocido y decidí empezar a colaborar.
“El trabajo de la fundación es muy necesario y es increíble ver todo lo que dan a cambio de nada”
Radio Roncalli, la emisora mediante la que la Fundación ofrece su visión sobre el mundo de la discapacidad intelectual.
¿Cuál es tu aportación a la organización? Mi mundo es el numérico, en donde me manejo mejor y donde más puedo aportar dada mi trayectoria laboral. Así que aporto mi conocimiento en tareas como revisar balances o memorias anuales, o solucionar dudas relacionadas con impuestos. Lo cierto es que es una aportación muy pequeña para todo lo que se necesita, pero somos muchos colaborando en multitud de ‘micro-proyectos’ y eso es lo que hace grande a la Fundación.
¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta la Fundación?
Lourdes Abad en su puesto de trabajo.
¿Qué te aporta esta colaboración? Con ellos aprendes a valorar más lo que se tiene, además de ser consciente de lo que otros no tienen y necesitan. Creo que su trabajo es muy necesario y es increíble ver todo lo que dan a cambio de nada. Espero poder seguir ayudando durante mucho tiempo.
