Un cambio bien gestionado es un cambio seguro
El Grupo CLH dispone de un procedimiento establecido para llevar a cabo cambios destacados en equipos y procesos con el fin de evitar la aparición de riesgos no evaluados y garantizar la seguridad de personas e instalaciones.
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Gestionar adecuadamente un cambio consigue evitar la aparición de riesgos no evaluados previamente. |
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"La gestión del cambio supone un paso más hacia una cultura de seguridad y prevención proactiva en CLH" |
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En su esfuerzo continuo por erradicar los accidentes en la compañía, el Grupo CLH tiene definidos diversos aspectos significativos en materia de seguridad que todas las personas deben conocer y llevar a la práctica en su actividad diaria. Uno de ellos es la adecuada gestión de cambios en equipos y procesos, que hace referencia al procedimiento a seguir ante un cambio temporal o permanente que se produzca en los centros de trabajo.
El objetivo de dicho procedimiento es, en palabras del subdirector de Prevención de Riesgos, Medio Ambiente y Seguridad de CLH, Santiago Fernández, “describir los pasos a seguir para gestionar un cambio de forma que no se introduzcan nuevos riesgos no evaluados y no se modifiquen o invaliden los sistemas de seguridad existentes, de modo que puedan afectar a personas, al medio ambiente o al entorno social”.
Este protocolo es aplicable a todas las modificaciones de instalaciones, implantación de nuevos equipos, nuevos productos y procesos operativos que se realicen dentro del Grupo CLH. No afecta, sin embargo, a los cambios de sustitución, que son aquellos en los que un elemento es reemplazado por otro idéntico o de iguales características.
Proceso estandarizado
Un cambio comienza con una petición de la persona que identifica la necesidad del mismo. Por ejemplo, en una instalación de almacenamiento, el responsable de ingeniería, de mantenimiento o el propio jefe de la planta, en su caso, es la persona responsable de iniciar las gestiones pertinentes para realizar un cambio. Con esta petición se transmite toda la información relacionada con el cambio.
Esta información se recoge en un formulario donde se describen los datos básicos del proyecto, como la situación actual y por qué se requiere un cambio, el tipo y duración del mismo, la zona en la que se hace y las áreas y funciones que se ven afectadas (toma de muestras, cargadero de camiones, etc.). Esta información permite a la subdirección de Prevención, Medio Ambiente y Seguridad realizar una evaluación inicial y análisis de posibles riesgos, “una de las fases más importantes en la gestión del cambio, ya que sirve para prevenir cualquier incidente en el futuro”, según el técnico de Prevención de Riesgos, Lorenzo Ogallar.
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La correcta gestión de un proceso de cambio se inicia cumplimentando un formulario de petición. |
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En función de la complejidad del cambio a desarrollar, esta evaluación puede llevarse a cabo internamente o con ayuda externa. En ambos casos, el objetivo es analizar todos los aspectos que pueden resultar alterados por el cambio con el fin de minimizar los riesgos derivados. “Se evalúan más de una treintena de parámetros para determinar las medidas y acciones necesarias para que el proceso de cambio se desarrolle de forma segura para las personas, los equipos y el entorno”, comenta Ogallar.
Evaluados los riesgos, comienza la ejecución del cambio, fase en la que debe revisarse y actualizarse permanentemente la documentación referida a procedimientos de trabajo, programas de mantenimiento y actuaciones en caso de emergencia, entre otros. Hay que destacar que en esta fase la compañía pone en marcha las acciones de formación necesarias para dar a conocer los aspectos más relevantes de los cambios introducidos.
Verificación y cierre
Una vez efectuado el cambio, el receptor del mismo (la persona responsable del área en el que se ha ejecutado) comprueba la eficacia de las modificaciones introducidas, realizando propuestas de mejora en caso necesario. El cambio queda cerrado cuando el receptor verifica que todo el proceso se ha desarrollado de acuerdo con el procedimiento establecido y se han cumplido con éxito todas las fases del mismo.
En palabras del subdirector de Prevención de Riesgos, Medio Ambiente y Seguridad, Santiago Fernández, “esta política de gestión del cambio supone un paso más hacia la consecución de una cultura de seguridad y prevención proactiva en el Grupo CLH, de modo que sea más fácil alcanzar la meta de cero accidentes”.
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