Oleoductos perfectamente integrados en el entorno
GREFA, organización no gubernamental experta en medio ambiente, ha validado la metodología empleada por el Grupo CLH para identificar las zonas de alta consecuencia que atraviesa su red de oleoductos y ha llevado a cabo un estudio para evaluar su impacto en el Parque Regional del Sureste.
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"GREFA concluye que el oleoducto no interfiere en los hábitats del Parque Regional del Sureste " |
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El Grupo CLH cuenta con un Plan de Integridad de Oleoductos en el que recoge las mejores prácticas del sector con el objetivo de garantizar una gestión eficiente de sus líneas de oleoducto y la seguridad del entorno por el que transcurren. Dicho plan está basado en las normas del American Petroleum Institute, organismo de referencia a nivel mundial, e identifica en sus diferentes capítulos todos los aspectos a tener en cuenta para asegurar la integridad de la red de transporte de la compañía.
El plan define las zonas de alta consecuencia que atraviesa el oleoducto, es decir, aquellas áreas que por su valor y sensibilidad medioambiental exigen una mayor vigilancia y protección. En esta clasificación se contemplan de manera minuciosa los Espacios Naturales Protegidos, poblaciones, infraestructuras (autopistas, vías férreas, etc.) y cauces o embalsamientos de agua (ríos, lagunas…).
Los esfuerzos continuos del Grupo CLH por mejorar la seguridad del oleoducto se han plasmado en una metodología propia que permite actualizar regularmente el Plan de Integridad y, con él, la identificación de las zonas de alta consecuencia por las que transcurre. Para ello, el jefe de Integridad, Rafael Fernández, explica que la compañía “utiliza un software específico de análisis geográfico para determinar el área que podría verse afectada en caso de incidente”. Esta herramienta de última generación permite “interpretar y visualizar de forma fiable y eficiente cómo interactúa la traza del oleoducto con las zonas de alta consecuencia definidas”, añade. Esta información se comprueba periódicamente sobre el terreno en las inspecciones del trazado del oleoducto que efectúa la compañía.
Las zonas de alta consecuencia más importantes son, de acuerdo con el jefe de Integridad, “las de tipo A, aquellas con recursos ecológicos de gran sensibilidad al daño ambiental y que tienen la máxima prioridad de actuación en caso de emergencia”.
La compañía, utilizando la cartografía vectorial suministrada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha inventariado en 2012 cerca de 200 kilómetros de línea en dichos espacios, que suponen menos de un 5 por ciento de la longitud total de la red.
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Los expertos de GREFA comprobaron sobre el terreno el impacto de la red de transporte de CLH en zonas de alta consecuencia. |
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Validación externa del método
El Grupo CLH ha iniciado un acuerdo de colaboración con GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat), con el fin de revisar el posible impacto del oleoducto en las zonas de alta consecuencia, especialmente las que se refieren a espacios naturales protegidos, y validar por medio de un organismo independiente la metodología empleada para su identificación.
Tras un exhaustivo análisis de la documentación aportada, GREFA concluye que “CLH ha desarrollado un trabajo riguroso definiendo todas las zonas afectadas”, un resultado satisfactorio que refleja el trabajo realizado por la compañía en los últimos años. El informe sugiere también alguna medida complementaria, como “la incorporación de varios aspectos que faciliten las consultas en el sistema de información geográfica o la valoración de nuevas capas de terreno”, para seguir mejorando en la identificación de estas áreas. “La actualización permanente permite a CLH optimizar los recursos y los planes de acción, contingencia y autoprotección diseñados para las zonas más sensibles por su valor ecológico”, asegura el jefe de Integridad del Grupo CLH, Rafael Fernández.
Integrados en el medio
En este marco de colaboración, GREFA, que lleva más de treinta años trabajando en la conservación de las especies autóctonas y sus hábitats, ha desarrollado un proyecto piloto dentro de la zona de alta consecuencia ‘Parque Regional del Sureste’, en la Comunidad de Madrid. “El objetivo ha sido valorar la biodiversidad en zonas de influencia del oleoducto en el parque, así como los impactos positivos o negativos en el medio derivados de su presencia y las posibles actuaciones de mejora”, explica el secretario general de GREFA, Fernando Garcés.
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Algunas de las 53 especies animales que identificaron los técnicos de GREFA en el Parque Regional del Sureste. |
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El Parque Regional del Sureste constituye una zona de alto valor ecológico por la heterogeneidad de sus hábitats. Está incluido dentro de la red ecológica europea de zonas especiales de conservación, denominada ‘Red Natura 2000’, y gran parte de su territorio coincide con la zona de especial protección para las aves ‘Cortados y cantiles de los ríos Jarama y Manzanares’.
El trazado del oleoducto dentro del parque consta de unos 30 kilómetros, de los que GREFA ha muestreado un total de 10, divididos en tres tramos “para incluir la mayor diversidad de hábitats posible”, explica Garcés. Cada uno de ellos se ha inspeccionado linealmente con tres recorridos paralelos (uno coincidente con la traza del oleoducto y los otros dos a una distancia de 200 metros a izquierda y derecha del primero). Estos tramos estaban divididos a su vez en áreas de 200 metros, haciendo un muestreo de 130 de ellas durante el estudio.
En los recorridos, el equipo de GREFA, acompañado por personal de la instalación de oleoductos de CLH en Loeches, anotó las especies avistadas u oídas, así como la localización de rastros que indicasen presencia de otros animales, con la finalidad de determinar las diferentes especies que se encontraban en el área de influencia del oleoducto. Identificaron un total de 53, de las que 49 eran aves y 4 mamíferos. Las conclusiones del proyecto indican que “el oleoducto, cuyo trazado en la zona se estableció hace más de una década, se encuentra integrado en el ambiente y no se han localizado incidencias derivadas de la presencia del mismo que puedan afectar al hábitat en sí mismo o a la fauna de la zona”.
Según José Ignacio Rodríguez, subdirector de Tecnología de Operaciones del Grupo CLH, “los resultados del estudio de GREFA en el Parque Regional del Sureste demuestran que el oleoducto está perfectamente integrado en el entorno y que es inocuo, ya que no interfiere en el desarrollo de los hábitats de su área de influencia”.
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