La revista de la gente de
Número 19 - Tercer trimestre 2010
 

Dando más vida a los años
Ciertos hábitos saludables constituyen una alternativa eficaz frente a los productos y clínicas antiedad que dicen retrasar el envejecimiento, un proceso natural que afecta a los tejidos y que conlleva un inexorable declinar de las funciones del organismo.

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Según el Instituto Nacional de Estadística, la edad media de vida actual de los españoles supera los 80 años, mientras que hace un siglo no llegaba a los 40. Se considera que la genética es responsable del 25 al 30 por ciento de la longevidad, en tanto que el resto es atribuible a múltiples causas, muchas de ellas modificables. Vivir de acuerdo con unos hábitos más saludables, una alimentación más sana y, sobre todo, el avance de la medicina son los factores que en las últimas décadas han permitido al ser humano alargar su esperanza de vida.

Con este fin nace la medicina antienvejecimiento, cuyo objetivo es retrasar el reloj biológico, manteniendo la salud y las facultades físicas y psíquicas óptimas durante el mayor tiempo posible.

La teoría de los radicales libres y del estrés oxidativo, desarrollada por el norteamericano Denham en 1956, es actualmente una hipótesis atractiva para explicar los mecanismos del envejecimiento celular. Está basada en el desequilibrio entre la acción de los radicales libres y las defensas del organismo para hacerles frente: los antioxidantes.

El exceso de radicales libres puede ser el resultado tanto del aumento de precursores de los mismos como de la reducción de antioxidantes, o incluso de una combinación de ambos. Las fuentes externas de radicales libres, y por tanto evitables, son las radiaciones ionizantes, los rayos UVA, el tabaco, el alcohol, las grasas saturadas, el ejercicio físico en exceso, el insomnio o el estrés.

Los seres vivos poseen sistemas para protegerse del estrés oxidativo, que pueden clasificarse como endógenos y exógenos. Los endógenos son un grupo de proteínas con actividad enzimática y que podemos incorporar a nuestro organismo a través de la dieta, como las vitaminas C y E, los betacarotenos, los flavonoides y los licopenos.

Buenos hábitos
Puesto que el envejecimiento no está genéticamente programado, resulta posible mejorar la salud y el estado físico, aplicando básicamente cinco pilares fundamentales: evitar sustancias y conductas de riesgo (tabaco, alcohol, exposición excesiva al sol, etc.), dieta saludable e ingesta de alimentos funcionales, ejercicio físico, control del estrés y, en determinados casos, reemplazo hormonal.

Una dieta saludable es una buena forma de adquirir antioxidantes mediante la ingesta de frutas y verduras, tales como las uvas rojas, cítricos, moras, arándanos o el tomate; de minerales, como el zinc o el magnesio; a través de cereales integrales, frutos secos, legumbres, verduras y frutas; o de alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 y omega 6, como el pescado azul y los frutos secos.

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Los alimentos funcionales, aquellos elaborados para cumplir una función específica, como ciertos tipos de yogur, leche, pan o margarina, pueden mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades. Por otro lado, se debe evitar la ingesta de grasas poliinsaturadas de origen animal, que son una fuente importante de radicales libres.

El ejercicio físico es, desde el punto de vista de la evidencia médica, la mejor herramienta para retrasar y prevenir las consecuencias del envejecimiento. Ayuda a mantener en buena forma la mayoría de las funciones orgánicas: muscular, osteoarticular, cardiovascular, respiratoria, endocrinometabólica, inmunológica y psiconeurológica. La prescripción de ejercicio físico debe individualizarse procurando evitar el sobreentrenamiento. Los programas antienvejecimiento constan de dos componentes fundamentales: el ejercicio aeróbico y el aumento de la fuerza. Asimismo, incluyen ejercicios de estiramiento para mejorar la flexibilidad y la amplitud articular.

Combatir y controlar el estrés (emocional, laboral, social…) ayuda igualmente a frenar determinados efectos nocivos. Para ello es crucial vivir de forma equilibrada, tener actividades de ocio, dormir el tiempo suficiente y evitar aquellos entornos y situaciones que nos resulten especialmente estresantes.

Cuidado con las hormonas
En determinados casos, el reemplazo hormonal permite mantener unos niveles fisiológicos de hormonas en el organismo. La sustitución de hormonas sexuales, tanto en varones como en mujeres, contribuye a mejorar algunos efectos y síntomas asociados a la disminución de estas sustancias con la edad. Existen otras hormonas que están siendo utilizadas, como la melatonina, relacionada con el sueño y que posee propiedades para neutralizar radicales libres; la DHEA (conocida como la hormona de la juventud), a la que se le atribuyen efectos sobre la vitalidad sexual y la longevidad, e incluso la propia hormona del crecimiento. Todas estas terapias no están exentas de posibles riesgos para la salud.

En resumen, por el momento el fenómeno ‘antiaging' está siendo aprovechado como una oportunidad de negocio pero con insuficiente fundamento científico. No obstante, sí existen evidencias de que actuando sobre los factores mencionados, se puede retardar o atenuar el declive funcional asociado al envejecimiento.


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Los hábitos saludables basados en la prevención ayudan a mejorar la calidad de vida

El Servicio médico de CLH recomienda:

Consejos para un envejecimiento saludable:

- Intenta ser cauto y moderado con las tendencias y modas.

- Si necesitas información médica, consulta sólo a profesionales.

- Pregunta a un especialista antes de iniciar ciertos tipos de terapias.

- Toma el sol con moderación y con suficiente protección.

- Come de forma saludable y variada, especialmente frutas, verduras, cereales y pescado.

- Evita los dulces y las grasas de origen animal.

- Realiza ejercicio físico regularmente según tu condición física.

- Hazte chequeos de forma regular y participa en campañas de prevención y/o diagnóstico precoz propias de tu edad.

- Trata de dar un enfoque positivo a las contrariedades.

- Dedica tiempo a esas actividades lúdicas que te gustaría realizar.



 

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