Riviera Maya, mucho más que playas
Víctor Montaño, Técnico de Control de Instalaciones, fue el primer ganador del Concurso Aporta y su premio fue un viaje a la Riviera Maya , una experiencia inolvidable que ha querido compartir con todo el Grupo CLH.
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Víctor Montaño, delante de la impresionante pirámide de Kukulcán.
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Este viaje se empezó a fraguar muchos meses antes de irme, con unas ideas que me rondaban. No es que fuera un viaje muy rebuscado o que necesitara de una gran planificación, pero pasaron algunos meses desde que plasmé en unos documentos esas ideas de mejora, y las introduje en la aplicación Aporta, hasta que Bárbara y Nuria, compañeras de Recursos Humanos, me llamaron para decirme que era el ganador de la primera edición del concurso Aporta.
Después de unas cuantas felicitaciones por parte de mi familia y mis compañeros y tras la entrega del premio, tocaba elegir destino entre los distintas posibilidades: un crucero por las capitales bálticas o ir a la Riviera Maya.
Me decanté por este último, pensando en unas vacaciones de sol y relax, sin menospreciar ni mucho menos toda la riqueza cultural de la península de Yucatán. También había que elegir acompañante (mi novia, Patricia –ahí no había dudas–) y fechas, evitando la época de huracanes. Elegí las vacaciones de navidad, concretamente después de Año Nuevo, para pasar el día de Reyes allí, ya que al fin y al cabo era el regalo que me hacia la compañía.
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Restos arqueológicos de las instalaciones del juego de pelota, en Chichén Itzá. |
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La planificación del viaje fue corta. La Riviera Maya es un destino muy turístico, por lo que no hace falta la guía Lonely Planet. Desde Recursos Humanos me buscaron el hotel y los vuelos y se encargaron de todas las gestiones, así que sólo me preocupé de saber cómo estaba el tipo de cambio y qué tiempo nos íbamos a encontrar.
Pasaron los meses, cambiamos de año y como quien no quiere la cosa nos encontrábamos esperando en el aeropuerto para embarcar. Por delante nos quedaba un viaje de ocho horas y otra hora más de autobús desde el aeropuerto de Cancún para llegar a nuestro destino.
Un plan de lujo
El ‘resort' era maravilloso, localizado en el bonito, aunque demasiado turístico, pueblo de Playa del Carmen. El complejo estaba orientado al turismo sostenible, por lo que intentaban hacer destacar el medio ambiente y sensibilizar al público. Y es que este hotel fue construido en un área extensa al borde de una jungla exótica de la localidad, inmerso en una exuberante vegetación entre cenotes, manglares y lagunas naturales, perfecto para convivir relajadamente con la naturaleza.
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Las iguanas, en época de apareamiento, estaban por todos lados en la ciudad de Tulum. |
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Dentro del recinto se podían hacer muchas actividades, pero una de las más demandadas era estar en la playa de arena blanca con un coctel de frutas, y es que más de un día, alternando entre excursiones, lo pasamos de esta manera, acordándonos de vez en cuando, sin maldad, de los que estaban en España, en pleno invierno y trabajando.
Más allá de lo que ofrece un complejo turístico en el Caribe en régimen de todo incluido, como bares en las piscinas o barbacoas en la playa, está la gran cantidad de sitios arqueológicos que se pueden visitar en la península de Yucatán. Entre ellos hay uno por excelencia, Chichén Itzá, por lo que no podía faltar la excursión. El día que elegimos amaneció muy despejado y, tras un largo viaje recogiendo a otros turistas por sus respectivos hoteles y hacer una parada programada en una tienda de artesanía maya, llegamos a la zona arqueológica. El guía que nos acompañaba desbordaba cultura maya por los cuatros costados, por lo que el trayecto fue muy enriquecedor.
Chichén Itzá es mundialmente conocida por su magnífica pirámide. Pero no sólo es eso, ya que cuenta con diversas construcciones como el templo de las Mil Columnas, las instalaciones correspondientes al juego de la pelota y algunos otros templos. En cualquier caso, la pirámide de Kukulkán es impresionante. Lo que más me llamó la atención no fueron sus treinta metros de altura, sino las explicaciones de nuestro guía sobre la combinación de conocimientos relacionados con los calendarios que los mayas lograron registrar en la construcción de la pirámide, como la relación del número de peldaños con los días o su posición respecto del sol. Durante los equinoccios, su ubicación provoca un juego de sombras con las escalinatas que, año tras año, reúne a miles de personas para ver cómo las sombras ‘dan vida' a Kukulkán, un dios de la mitología maya que toma forma de serpiente emplumada. También llama la atención el efecto acústico que se produce en las escalinatas, ya que al aplaudir se forma un eco distorsionado con un sonido similar al de un quetzal, ave que se encuentra en las regiones tropicales de América.
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Atardecer en el parque natural de Xel-Há, enclavado en un entorno privilegiado. |
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La belleza de Tulum
Otra de las excursiones que realizamos nos permitió conocer Tulum, una ciudad amurallada maya situada en la costa del mar Caribe, por lo que la combinación de las ruinas con la arena blanca y el agua turquesa es, cuanto menos, espectacular.
Aunque muchas de las construcciones estaban en mal estado de conservación, otras ya habían sido reconstruidas y llamaban la atención por sus relaciones con el comercio y la navegación. Era el caso de un edificio llamado ‘El Castillo', que hacía las veces de faro mediante unas ventanas iluminadas natural o artificialmente que indicaban a los barcos el momento de girar para no chocar con el arrecife. Otra cosa curiosa de la ciudad es que estaba plagada de iguanas, ya que era su época de apareamiento.
Cerca de Tulum se encuentra el parque ecológico de Xel-Há, ubicado en un privilegiado entorno natural. Allí destaca un gran entrante del mar Caribe que se une con un río, una zona en la que se puede bucear y ver hasta setenta especies distintas. En mi caso, además de ver cientos de peces de colores, pude contemplar atunes, que realmente impresionan por su gran tamaño. Después pudimos recorrer el parque y ver toda la flora y fauna de la zona mediante las bicicletas que se prestaban a los turistas.
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El arte maya es una fuente de inspiración que todavía hoy está vigente, como en estos coloridos dibujos. |
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Con unas pocas excursiones y unos días de playa las vacaciones estaban resultando maravillosas, pero todavía había posibilidad de mejorarlas.
Un poco de vida nocturna podía ser el complemento ideal, así que hicimos caso a un chico que hacía de relaciones públicas en el hotel y nos fuimos a la discoteca Coco Bongo, popularizada en la película ‘ La Máscara '.
El encanto mexicano
Este sitio se aleja ligeramente del concepto de discoteca que tengo yo, ya que se centra en shows y espectáculos en vivo como números acrobáticos o imitaciones de reconocidos artistas, todo cuidando hasta el más mínimo detalle. Incluso había un camarero que se preocupaba de que no nos faltara una copa en la mano en ningún momento. Y es que hay que reconocer que todas las personas con las que hablamos, camareros, taxistas, animadores… fueron muy hospitalarios y contribuyeron a que el viaje fuera perfecto.
Por desgracia, el viaje llegaba a su fin y tocaba volver a Madrid y recuperarse del jet-lag. Después de todo, sólo puedo dar las gracias a la compañía por este magnífico viaje y animar a todos los compañeros a contribuir con sus aportaciones a la mejora del Grupo CLH. Yo, viendo lo bien que me ha salido, continúo enviando propuestas. Quién sabe qué viajes nos deparará el concurso Aporta…
Texto y fotografías:
Víctor Montaño
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