La revista de la gente de
Número 24 - Cuarto trimestre 2011
 

Alcohol: cuanto menos, mejor
En España el consumo de bebidas alcohólicas está muy arraigado, estando presente en muchas reuniones sociales o familiares. Pero no hay que olvidar que se trata de una sustancia que puede tener consecuencias muy negativas para la salud.

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El consumo de bebidas alcohólicas se ha ido generalizando hasta convertirse en una costumbre en muchos países, como es el caso de España. Protagonistas en muchas reuniones sociales, este tipo de bebidas se asocian a momentos de euforia y felicidad y han derivado en un factor de integración social y favorecedor de la convivencia. Sin embargo, para una proporción variable de individuos, el consumo nocivo e irresponsable deriva en problemas de salud y afecta a sus relaciones interpersonales.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo nocivo de bebidas alcohólicas causa 2,5 millones de muertes al año y ocupa el tercer lugar en el mundo, el segundo en Europa, entre los factores de riesgo de morbilidad. Está relacionado con muchos problemas sociales graves, en particular la violencia, el descuido y maltrato de personas y el absentismo y accidentabilidad laboral. El alcoholismo es, además, un problema que preocupa especialmente en edades adolescentes.

Cuando se habla de alcohol se hace referencia al etanol o alcohol etílico. No hay diferencia entre el alcohol presente en una cerveza y en un whisky, lo que varía es su grado de concentración. Éste viene indicado en la etiqueta de las botellas y hace referencia a la concentración o porcentaje de etanol que contiene. Por ejemplo, la concentración de alcohol en un litro de vino que tiene 12 grados alcohólicos es del 12 por ciento, es decir, 120 mililitros de alcohol puro.

¿Cuál es el límite?
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Su ingesta provoca efectos en el organismo como el retraso en el tiempo de reacción, falta de percepción de riesgo, falsa sensación de seguridad, descoordinación, alteraciones sensoriales, somnolencia, cansancio y fatiga.

El alcohol se absorbe en el estómago y, la mayor parte, en el intestino delgado. La rapidez de absorción depende del alcohol que llegue hasta el intestino delgado, por lo que la presencia de alimentos en el estómago, la cantidad de alcohol ingerida y las características de la bebida influyen en la velocidad de absorción y su paso a la sangre. Una vez en ella, se distribuye por todos los órganos del cuerpo, afectando de forma especial al cerebro (y por tanto al comportamiento) y al hígado, encargado principal de su metabolismo.

Entre el 2 y el 10 por ciento del etanol ingerido se elimina sin metabolizar, principalmente por la orina, aire espirado y sudor. El nivel máximo de alcohol en sangre se alcanza entre los 30 y 90 minutos desde que se ingiere la bebida. Su eliminación requiere más tiempo, entre 8 y 10 horas, pudiendo mantenerse en el organismo hasta 18 horas después de haber sido ingerido.

El Ministerio de Sanidad y Consumo advierte de que el único límite seguro para todos es la abstinencia, una recomendación que muchos no aplican en su vida diaria. Por ello, y como orientación general, la OMS ha fijado un límite máximo de consumo, fijado en 30 gramos de alcohol puro al día en hombres sanos y 20 gramos en mujeres sanas.

Para saber qué cantidad de alcohol se ingiere sólo hay que aplicar una sencilla fórmula. La cantidad de bebida en mililitros multiplicada por la graduación alcohólica y por 0,8 (que es el peso específico del etanol), todo ello dividio entre cien, dará los gramos de alcohol puro ingerido. Un ejemplo: medio litro de un vino con 12 grados tiene 48 gramos (500 mililitros x 12 grados x 0,8 / 100 = 48). Otro método que se utiliza para calcular el consumo de alcohol es el basado en unidades de bebida etílica (UBE); cada unidad equivale a 8- 10 gramos de alcohol.

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¿Tengo problemas con el alcohol?
Si no se quiere dejar de beber, siempre se puede beber menos. Ante una situación en la que vaya a estar presente la bebida, es bueno fijar un límite para no sobrepasarlo y es recomendable alternar otras bebidas no alcohólicas. Con las de contenido etílico, es mejor beberlas poco a poco, a tragos cortos y aumentando el tiempo todo lo posible entre uno y otro. No se deben mezclar distintos tipos de bebida y es mejor no tener el vaso en la mano cuando no se esté bebiendo.

El llamado test de CAGE permite conocer si una persona tiene problemas con el alcohol a través de cuatro preguntas: ¿Le ha molestado alguna vez que la gente critique su forma de beber? ¿Ha tenido alguna vez la impresión de que debería beber menos? ¿Se ha sentido alguna vez mal o culpable por su costumbre de beber? ¿Alguna vez lo primero que ha hecho por la mañana ha sido beber para calmar sus nervios o para liberarse de una resaca? Cada respuesta afirmativa sumará un punto. En el resultado final, un punto indica que se tiene problemas con el alcohol y dos o más expresan dependencia.

El alcohol, en cantidades muy reducidas, puede tener efectos beneficiosos para el organismo, pero sin duda pueden ser muchos más los perjuicios producidos como consecuencia de una ingesta excesiva. Por ello, las organizaciones de salud apelan a un consumo responsable y a pedir ayuda a especialistas al menor síntoma de dependencia.

 

Cálculo del consumo de alcohol en unidades y gramos

 

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El etanol de las distintas bebidas alcohólicas es el mismo, sólo varía su nivel de concentración

El Servicio médico de CLH recomienda:

Situaciones en las que no se debe beber nunca:

- Recién levantado

- En ayunas

- Si se está tomando medicación

- Antes de conducir

- Las mujeres, en estado de embarazo

- Cuando se está en tratamiento psiquiátrico.

- Menores de edad



 

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