La revista de la gente de
Número 23 - Tercer trimestre 2011
 

Un impulso a la autonomía personal
Gabriel Correas, ensayista del Laboratorio Central, colabora con el Instituto de Psico-Pediatría Doctor Quintero Lumbreras para mejorar la autonomía y las condiciones de vida de personas con discapacidad intelectual y/o trastornos del aspecto autista.

 

Los usuarios del Instituto repasan a su llegada al centro de día las actividades que realizarán durante la jornada.

 

Los días deberían tener más de 24 horas para que Gabriel Correas, ensayista en el Laboratorio Central de CLH, pudiera dedicar todavía más tiempo a los proyectos sociales y solidarios en los que está embarcado. Uno de ellos es el Instituto de Psico-Pediatría Doctor Quintero Lumbreras, con el que colabora desde hace casi dos años para tratar de mejorar las condiciones de personas con distintos trastornos intelectuales y lograr su inserción social.

Este cometido muchas veces se ve lastrado por la falta de medios y por el rechazo de los que Gabriel califica como “normales”, ya que “en ocasiones les cuesta más adaptarse e integrarse que a las personas con problemas psíquicos”. A pesar de todo, la motivación es el motor que le mueve y le da fuerzas para seguir llevando a cabo pequeñas iniciativas que resultan de gran importancia para estas personas y para la sociedad en general.

¿Cómo conociste el Instituto?
Mi hija trabaja allí como profesora de educación especial desde hace más de dos años y, como sabe que me gusta participar en proyectos de tipo social, me animó a involucrarme.

¿Cuál es su función?
El objetivo es dar respuesta a las necesidades especiales de personas con discapacidad intelectual en todos los ámbitos y etapas de sus vidas. La finalidad es lograr el mayor grado posible de inclusión en la sociedad para que puedan hacer una vida normal, pero sin olvidar que son personas con necesidades de apoyo.

Todo comenzó en 1967 con la creación del Centro de Educación Especial como iniciativa privada de un grupo de padres. El centro ha seguido un largo camino hasta convertirse en la Asociación de Padres y Familiares de Minusválidos Psíquicos y Sensoriales integrados en el Instituto de Psico-Pediatría, declarada de utilidad pública en 1984. Dispone de un centro de educación especial, un centro ocupacional, un centro especial de empleo, un servicio de vivienda y un centro de día, que es donde trabaja mi hija y donde ayudo yo.

 

El ejercicio físico es muy importante para las personas con discapacidad intelectual ya que son tendentes a sufrir sobrepeso.

 

¿Por qué se crea el centro de día?
Las personas con discapacidad intelectual necesitan un apoyo continuo durante toda su vida. Su aprendizaje no acaba en el centro de educación y a medida que se van haciendo mayores necesitan otras atenciones. La idea del centro de día es mejorar la calidad de vida de las personas que acuden y la de sus familias, promoviendo su bienestar personal, en un entorno seguro y proporcionando los apoyos necesarios para conseguir su autonomía personal y su inclusión social. Actualmente cuenta con 20 usuarios de entre 20 y 50 años.

¿Qué aprenden en el centro?
Hay que tener en cuenta que hablamos de personas con trastornos intelectuales muy severos. Nunca podrán tener una autonomía completa, pero sí se puede conseguir un avance notable en muchos campos. Se les enseña la rutina que tienen los días y aprenden que cada acción, como la comida, el ocio, el aseo o el sueño, tienen su momento. También se trabaja el conocimiento del entorno para que sean capaces de familiarizarse tanto con la gente que les rodea (familia, compañeros, educadores) como con los espacios en los que transcurre su vida.

Conseguir que una persona con autismo y con síndrome de Down sea capaz de comunicarse, aunque sea con un simple gesto o señalando algo, o sepa qué hay que hacer en cada momento del día puede parecer poca cosa, pero es un paso de gigante que ayuda a mejorar su calidad de vida.

¿Cómo se trabaja?
La rutina es clave para conseguir resultados. Todos los días se sigue el mismo horario y se realizan las mismas actividades. Cuando llegan al centro repasan lo que se va a hacer en las próximas horas. Las mañanas suelen estar dedicadas a talleres pre-ocupacionales de trabajos manuales, como encuadernación de documentos o reciclado de papel. Después de comer tienen tiempo para ver un rato la tele u hojear alguna revista y después dedican unos minutos a la relajación. Por la tarde se realizan acciones de ocio dirigido, actividades lúdicas o ejercicio físico suave para trabajar la movilidad.

Los viernes, generalmente, se realizan las llamadas actividades comunitarias por grupos. El objetivo es ponerles en contacto con situaciones reales de la vida cotidiana y trabajar las relaciones personales. Por ejemplo, acuden a un supermercado a realizar la compra, pasan tiempo en alguna cafetería, van a la peluquería o a mirar ropa. La finalidad es conseguir su interacción con el medio y potenciar las habilidades sociales.

 

La motivación es la energía que mueve a los educadores y colaboradores del centro de día del Instituto de Psico-Pediatría Doctor Quintero.

 

¿Qué necesidades tiene el centro?
Recursos, especialmente profesionales. Las personas a las que atiende necesitan la compañía de una persona cualificada en todo momento y a veces los medios no son suficientes. La educación especial es una actividad muy vocacional que, por desgracia, está poco reconocida y mal remunerada. En cualquier caso, la motivación es la característica que define a todas las personas que trabajan en el centro.

¿Cómo colaboras?
Me encargo de conseguir fondos. Como ocurre en muchas asociaciones de este tipo, las carencias económicas les impiden contar con los recursos necesarios para satisfacer las necesidades de los usuarios, y ahí es donde intento aportar mi granito de arena. Hay muchos caminos, pero lo más habitual es organizar rastrillos y festivales benéficos y buscar subvenciones. Los fondos se traducen en beneficios para mejorar el aprendizaje, desde la compra de libretas hasta pagar la gasolina de las actividades.

¿Es una tarea complicada?
A veces demasiado, pero la recompensa merece la pena. Desde siempre he estado relacionado con movimientos asociativos y he colaborado con otras asociaciones, he estado en una federación de padres, soy relaciones públicas de la Casa de Andalucía de Móstoles y presido una cooperativa de viviendas para jóvenes. Todo ello me ha dado mucha experiencia y eso me ayuda enormemente a la hora de captar fondos o de organizar actos benéficos. Lo más difícil es conseguir la colaboración de terceros, por ejemplo a la hora de que te cedan un espacio de forma gratuita.

¿En qué trabajas ahora?
Estamos desarrollando un proyecto de salud bucodental. Llevar a este tipo de personas al dentista es complicado y estamos intentando conseguir acuerdos con alguna clínica. También estamos organizando un festival benéfico en Tres Cantos para captar fondos. Otra cosa que quiero proporcionarle al centro es una cinta andadora eléctrica para que los chicos puedan hacer ejercicio, ya que las personas con este tipo de problemas tienen tendencia a sufrir sobrepeso.

¿Por qué lo haces?
A veces pienso que por qué me meteré en estos follones, pero al ver los resultados me doy cuenta de lo mucho que merece la pena. Es una cuestión de carácter. La sensación que tienes cuando sale un proyecto al que has dedicado tiempo y esfuerzo es maravillosa, te da satisfacción y tranquilidad. Estoy muy contento de hacer todas estas cosas, me gustan mucho. Siempre digo que el día que me jubile fundaré alguna asociación o alguna iniciativa similar.

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El Instituto trabaja para mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual

Aprendiendo a convivir con las tareas cotidianas

El Grupo CLH, dentro de su programa ‘Movemos nuestra energía más solidaria', ha colaborado con el Instituto de Psico-Pediatría Doctor Quintero en un proyecto de promoción y autonomía personal para trabajar la inclusión social de los usuarios del centro de día. Para ello se organizan distintos talleres y acciones que buscan potenciar habilidades de la vida en el ámbito del hogar, la salud y el cuidado personal. Esta colaboración aportará los recursos necesarios para realizar diversas actividades en grupo, como ir a hacer la compra, al dentista o a la peluquería, algo habitual y sencillo para la gran mayoría de la sociedad pero todo un reto para personas con discapacidad intelectual.


Sus dos caras

Profesional
Como ensayista en el Laboratorio Central, sus tareas se centran en el análisis de los combustibles presentes en el sistema logístico del Grupo CLH.

Solidaria
Colabora con el Instituto de Psico-Pediatría Doctor Quintero captando fondos para las actividades del centro de día y organizando eventos benéficos.


Para más información y colaboración

Instituto de Psico-Pediatría Doctor Quintero
Autovía de Colmenar Viejo, km. 13.600
28049 Madrid
www.asociacionipp.com
asociacion.ipp@gmail.com


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o a la dirección
Revista CLH
c/ Titán, nº13;
28045 Madrid

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