Análisis de biocombustibles, un reto constante
El Grupo CLH ha desarrollado y acreditado nuevos métodos de análisis de biocombustibles que le han permitido introducir estos productos en su sistema logístico cumpliendo con las normas internacionales y satisfaciendo las necesidades de sus clientes.
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En el laboratorio se trabaja para desarrollar nuevos métodos de análisis. |
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La entrada de los biocombustibles en los mercados acabó con el protagonismo exclusivo de los combustibles minerales tradicionales. Esto supuso para las empresas del sector del petróleo un auténtico desafío puesto que, debido a las características particulares de estos productos, tuvieron que desarrollar nuevos y complejos métodos de análisis y control para garantizar su calidad y su comportamiento.
En el Grupo CLH, los biocombustibles están perfectamente integrados en su sistema logístico desde hace años. Pero para hacer esto posible ha sido necesario un gran trabajo previo, especialmente del Laboratorio, que ha tenido que incorporar nuevas técnicas y poner en marcha métodos estandarizados para analizarlos y comprobar que cumplen, entre otros requisitos, con la norma europea EN 14214, que recoge las especificaciones que deben cumplir los biocombustibles.
Al tratarse de productos relativamente nuevos, cada vez se tienen conocimientos más exactos sobre sus propiedades. De ahí que la norma esté en continua revisión, sobre todo en lo que a puesta a punto de métodos de análisis se refiere. Con estas actualizaciones se quiere conseguir que los valores de especificación de los biocombustibles estén cada vez más claros para conseguir mayor seguridad y fiabilidad en su comportamiento, sobre todo teniendo en cuenta que, por Ley, se irán aumentando sus porcentajes de utilización.
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La compañía ha diseñado equipos pioneros para poder analizar los biocombustibles en todas las instalaciones. |
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En este sentido hay que mencionar que, para determinadas propiedades de los biocombustibles, como la estabilidad térmica o el comportamiento en frío, los métodos estandarizados no pueden considerarse definitivos al no existir evidencias inequívocas de la relación entre el resultado en el método de ensayo y el comportamiento en el uso real del producto.
El subdirector de Calidad e Innovación de CLH, Félix Gómez, resume la trayectoria de la compañía en este ámbito: “La creación de la normativa europea de biocombustibles en los años noventa supuso el desarrollo de métodos de análisis estandarizados. Posteriormente fuimos implementando nuevos métodos de control con el objetivo de asegurar la calidad del producto. Por último, cuando hemos tenido la certeza de que nuestros métodos eran fiables, hemos procedido a su acreditación por ENAC para constatación de la competencia técnica del laboratorio en los métodos en cuestión”.
CLH también desempeña tareas de desarrollo y asistencia técnica relacionadas con los biocombustibles. “La norma EN 14214 no responde completamente al comportamiento real del producto en el mercado, al menos no en todos sus aspectos ya que puede haber propiedades que todavía no se han estudiado. Mediante su análisis somos capaces de incorporar a la especificación características que no están en la norma y, para ello, hay que poner a punto métodos de medición”, explica Félix Gómez.
Más actividad
El análisis de los biocombustibles ha supuesto un aumento significativo en la actividad total de los laboratorios de CLH y también de las salas de análisis de las instalaciones. Además del número de pruebas, el desarrollo de métodos, su puesta a punto y mantenimiento, así como el control de calidad, estos productos han requerido un porcentaje cada vez mayor de recursos analíticos.
La experiencia acumulada ha permitido el desarrollo de métodos innovadores para poder analizar los biocombustibles en todas las instalaciones de la compañía antes de ser suministrados. “Estas herramientas nos permiten controlar la calidad del producto en el mismo punto de entrega. Son robustos, fiables y, sobre todo, ágiles. Todo ello permite a las instalaciones tener autonomía para hacer estas pruebas”, apunta el subdirector de Calidad e Innovación.
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La recogida de muestras en las instalaciones ha aumentado con la entrada de los biocombustibles en el sistema logístico. |
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La compañía, añade Félix Gómez, “ha adaptado sus equipos para hacer éstas y otras mediciones, como por ejemplo el porcentaje de biocombustibles mezclado con gasolinas o gasóleos. Ahora se están terminando de poner a punto los métodos de caracterización de etanol puro, ya que es un producto que tiene que ir mezclado con un 5 por ciento de gasolina para diferenciarlo del alcohol destinado al consumo humano”.
Se puede afirmar que el Grupo CLH es pionero en todos estos procesos, como sucede en la medición del porcentaje de biodiésel presente en el queroseno (como consecuencia de su transporte por oleoducto) o la inclusión de un aditivo de comportamiento en frío eficaz en mezclas de biodiésel en los meses más fríos del año para mejorar su comportamiento en los motores.
Visión de futuro
De cara al futuro y siempre con la mejora continua como meta, la compañía ya estudia la forma de optimizar la tecnología disponible para profundizar en los análisis que se realizan en las instalaciones. Del mismo modo, se buscan los caminos para conseguir mayor automatización en las pruebas analíticas y otras tareas para optimizar mejor los recursos. En lo que se refiere a asistencia técnica, el objetivo es seguir aprendiendo, especialmente desde el punto de vista de la vigilancia tecnológica.
Todo ello servirá para satisfacer a los grupos de interés del Grupo CLH y permitirá fortalecer el modelo de negocio de la compañía, basado en la garantía de calidad de los productos desde su entrada hasta su salida del sistema logístico.
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