Número 12 - Cuarto trimestre 2008
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La importancia del servicio global
La puesta en marcha de los sistemas de automatización y su integración con los sistemas de negocio han supuesto para CLH un significativo avance, aportándole numerosas ventajas competitivas.

 

Desde el dispatching de plantas de CLH, ubicado en Torrejón, se supervisa el correcto funcionamiento de todas las instalaciones.

 

Las características especiales de los sistemas de automatización de CLH son las que han proporcionado a la compañía un rasgo distintivo frente a sus competidores: no sólo ha automatizado un servicio, sino que ha integrado la información derivada de la automatización con el mundo del negocio a través de los sistemas centrales. Tal innovación permite a sus clientes gestionar ellos mismos sus existencias y programar retiradas de producto desde sus sistemas, algo que para el jefe de Explotación de Instalaciones, José Ignacio Rodríguez Auñón, “ha hecho distinto a CLH”.

La red de distribución de la compañía “forma una malla conectada” que cuenta con dos entornos básicos automatizados: la red de oleoductos y la red de terminales de almacenamiento, cada una de ellas con unos rasgos específicos. La primera es a nivel interno y es el propio personal de CLH el que controla los dispositivos ubicados en zonas dispersas desde el Dispatching Central de Torrejón, centro desde el que se maneja y supervisa toda la red de oleoductos de la compañía gracias a la tecnología vía satélite.

Por su parte, en la red de terminales de almacenamiento, el control se realiza mediante un sistema local en cada planta, siendo la carga de camiones cisterna la operación de mayor relevancia. La automatización de esta operación, que está sujeta a la reglamentación de transporte de mercancías peligrosas y a aspectos fiscales, permite que sea el propio conductor el que realice todas las actuaciones sobre el sistema sin necesidad de que intervenga el personal de CLH.

 

La integración de los sistemas permite manejar toda la información de los procesos desde las salas de control de las instalaciones.

 

Ambos entornos reportan información on line a los sistemas centrales, facilitando de este modo las labores de planificación logística de la compañía. A su vez, los sistemas centrales están integrados con los de los clientes para que ellos dispongan de toda la información relativa a los servicios que presta CLH; unos servicios que, gracias a esta integración, se han podido incrementar en los últimos años. “Así, CLH gestiona el producto de los operadores de forma indiferenciada, aunque permite su diferenciación comercial mediante el sistema de aditivación en los brazos de carga de los cargaderos”, afirma Emilio Cortés, jefe de Automatización de Instalaciones.

Los requisitos
Llevar a cabo una automatización de tal magnitud requiere unas premisas básicas. La estandarización de los sistemas y los cableados junto con un fiable sistema de comunicación son factores claves.

El primero porque da lugar a que todos los empleados encargados de operar, mantener y soportar el sistema trabajen de la misma manera, independientemente de la planta que se trate. Y el segundo porque permite que gran parte de las labores puedan ser realizadas por un pequeño grupo de personas desde una única ubicación para toda la compañía.

 

Uno de los avances más importantes que se ha logrado con la automatización de plantas es la autonomía de los clientes a la hora de cargar producto en los camiones.

 

Avance continuado
CLH continúa innovando para mejorar. Ya se ha puesto en marcha la renovación de las aplicaciones informáticas y sistemas de control para adaptarlos a las necesidades actuales de la compañía. A partir de ahora funcionarán con el sistema operativo Windows, entorno informático con el que trabajan todos los fabricantes de sistemas de control.

La implantación se hará de una manera progresiva y está previsto que finalice en el año 2010; previamente, el sistema se ha instalado en una sola planta y se ha comprobado que funciona correctamente, punto de partida esencial para trasladarlo al resto de instalaciones. Con esta renovación escalonada, CLH persigue una transición gradual que permite a todos los centros del Grupo mantener su ritmo de trabajo habitual. Rodríguez Auñón sostiene que se trata de un paso necesario, ya que “hay que actualizar la plataforma tecnológica de los sistemas de control para poder incorporar los continuos avances que se producen en este campo”.

“Otra actuación prevista a corto plazo”, explica Emilio Cortés, “es grabar toda la información de sus dispositivos de control en la misma línea de tiempo, tanto la del oleoducto como la de las plantas. Para ello se está implementando un software estándar, el PI (Plan Information System) cuya función es capturar la información en tiempo real”. Esta innovación va a permitir recuperar la información de una forma rápida (a modo de ‘caja negra'), compararla con otros datos, detectar cualquier anomalía y obtener composiciones globales de toda la compañía. Esta última función ya está disponible y permite visualizar rápidamente –en un mapa de todas las instalaciones de almacenamiento– los camiones que están cargando en ese momento y los que lo han hecho minutos antes.

 

La automatización de las instalaciones ha permitido nuevos servicios, como la diferenciación de productos.

 
En definitiva, lo que CLH persigue con todas las innovaciones en el campo de la automatización es mantener actualizados sus sistemas con los mejores estándares del mercado y poder disponer de la mejor información en todo momento para lograr una buena gestión de la compañía.


 

 

 

 

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La automatización de las plantas ha permitido a CLH ofrecer nuevos servicios

CLH busca mantener actualizados todos sus sistemas con los mejores estándares del mercado

 


Evolución destacada

Alcanzar el nivel de automatización e integración de sistemas que ha logrado CLH no ha sido una tarea rápida y sencilla, sino lenta y compleja, que ha transcurrido por varias etapas. Lo que es seguro es que el avance conseguido desde el punto de partida hasta el actual es más que notable.

La primera fase fue la correspondiente a la automatización y telemando de los equipos de base, es decir, únicamente en la planta, que permitía que algunas de las operaciones básicas en la instalación –como la medición de tanques o la apertura de válvulas, por ejemplo– fuesen realizadas por una sola persona desde la sala de control.

Más tarde, se introdujeron los automatismos locales en determinados procesos; estos sistemas permitían el control en secuencia de operaciones, como la carga de camiones o el arranque de los sistemas de bombeo, aunque seguían sin proporcionar información al respecto. Esto se solucionó en una tercera fase, en la que la planta ya contaba con control de información, puesto que los sistemas empezaron a generar informes y balances. Es importante mencionar aquí el inicio de la gestión documental, especialmente los albaranes de planta y otros informes auxiliares, como los referentes a movimiento de producto. Esto, en otras palabras, significaba que ya estaban disponibles programas de carga y seguimiento de operaciones, aunque de un modo rudimentario.

Posteriormente, los sistemas se integraron en uno solo, de modo que las operaciones se gestionaban e integraban en un único sistema. Al mismo tiempo, este avance permitió su integración en los sistemas centrales de la compañía, hito que permitió abrir un excelente canal de comunicación para toda la organización.

Automatización completa
Por último, el quinto escalón de este proceso de automatización es el que ha integrado el sistema de negocio del cliente con el propio sistema de negocio interno de la compañía, un logro significativo que permite a los clientes gestionar su producto en las instalaciones de la compañía de forma prácticamente autónoma. Igualmente, esto ha logrado que la información fluya en los dos sentidos y ha agilizado y facilitado el servicio. Ahora, como afirma el jefe de Automatización de Instalaciones, “el cliente puede hacer directamente el pedido sin que nadie intervenga en la operación y hacer la carga del producto en un período de apenas una hora”.



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