Número 6 - Segundo trimestre 2007
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La formación, una de las mejores inversiones para CLH
El principal objetivo del Plan Anual de Formación del Grupo CLH es poner a disposición de la plantilla los medios y recursos necesarios para que pueda desempeñar sus actividades con eficiencia y seguridad posibilitando su desarrollo profesional.

  Pasar obstáculos de agua o superar pronunciadas rampas son algunos de los ejercicios del curso de ‘Conducción segura’.  

La formación de sus empleados es una de las prioridades de CLH. Para satisfacer esta necesidad, la Unidad de Desarrollo de Recursos Humanos elabora cada año un completo Plan para llevar a cabo la formación y el adiestramiento del personal.

Tanto CLH como CLH Aviación cuentan con un Plan de Formación específico adaptado a sus necesidades. Cada uno de ellos incluye numerosos cursos de diferente naturaleza que persiguen, entre otros propósitos, mejorar las capacidades y competencias de las personas, formación en seguridad y prevención para disminuir la siniestralidad, incrementar el conocimiento teórico y práctico de las actividades y equipos utilizados y mejorar la calidad de servicio.

En 2006, el Plan tuvo un presupuesto superior a 850.000 euros y los cursos contaron con un total de 3.380 asistentes, mientras que el número de horas de formación sobrepasó las 40.000. La previsión para el presente año supera las cifras anteriores: la inversión se acerca al millón de euros y se calcula que habrá más de 4.200 asistentes que recibirán unas 65.000 horas formativas.

  Los asistentes al curso de ‘Defensa contra incendios’ soportan altas temperaturas durante los ejercicios.
 

En palabras de Salvador Martínez de Aguirre, jefe de Desarrollo de Recursos Humanos, “los contenidos del Plan están perfectamente alineados con las líneas estratégicas de la compañía y uno de sus objetivos más destacados es el de cubrir las necesidades, no sólo por parte de la empresa, sino también en relación a las personas”. Del mismo modo, tiene carácter eminentemente práctico y se relaciona directamente con la tecnología, útiles, herramientas, etc. que se usan en el puesto de trabajo.

Según Esther Monte, técnico de formación de Desarrollo de Recursos Humanos, “es muy importante destacar la ayuda que tenemos de todas la áreas de la compañía, al poder contar cada año con muchos monitores internos que imparten formación y adiestramiento, evitando con ello la contratación de personal externo y consiguiendo por tanto un ahorro en los costes”.

Amplia oferta
El Plan está compuesto por diferentes programas que agrupan los cursos en categorías tan diversas como ingeniería, operaciones, control de calidad, mantenimiento, habilidades o idiomas. De ellas destaca la de seguridad, salud, medio ambiente y prevención puesto que, según explica Martínez de Aguirre, “a ella se destina cerca del 40 por ciento del presupuesto de Formación”.

  Las prácticas con la manguera son de las más aprecidas por los asistentes al curso de ‘Defensa contra incendios’.  

Uno de los exponentes más claros en este sentido es el curso de ‘Defensa contra incendios’ (DCI), uno de los que más horas formativas acapara cada año. Se trata de un programa cíclico de cuatro años, es decir, que al cabo de ese periodo de tiempo los empleados que, por su trabajo, tienen que realizar el curso deben volver a refrescar los conocimientos adquiridos.

Actualmente, el curso se imparte en instalaciones situadas en la central nuclear de Trillo, en Guadalajara. Allí, los asistentes simulan hipotéticas situaciones de fuego y aprenden a combatirlas con el uso de extintores y mangueras. La teoría se aplica en fuegos reales, desde el incendio de un armario de productos inflamables hasta el control de un fuego desatado en un edificio, pasando por un espectacular ejercicio que recrea la extinción de un tanque incendiado con un escape de gas adicional.

Aunque el uso de equipos específicos (ropa ignífuga, bombonas de oxígeno, pesadas mangueras…) y las elevadas temperaturas que se soportan condicionan la actividad, el curso es un magnífico banco de pruebas para reaccionar con serenidad y sensatez en caso de iniciarse un fuego en el lugar de trabajo.

  Desarrollar técnicas de dirección eficaces es el objetivo del programa ‘Dirigir para motivar’.  

Seguridad al volante
En el diseño del Plan de Formación también se tienen en cuenta las propuestas de los empleados. Tal es el caso del curso de ‘Conducción segura de vehículos todo-terreno’, dirigido a personal del área de oleoductos y que necesita conducir este tipo de coches durante el desempeño de sus labores. Aunque muchos de los que asisten acumulan una gran experiencia en conducción campo a través, el programa recrea situaciones extremas que quizás nunca antes hayan afrontado y aporta los conocimientos teóricos y prácticos para salir airosos de una situación desfavorable.

Atravesar obstáculos de agua que cubren el vehículo por encima de las ruedas, superar pronunciados ascensos y descensos que parecen imposibles de salvar, avance en inclinaciones laterales con la superficie resbaladiza o técnicas de rescate del vehículo en caso de quedarse atrapado, son algunos de los ejercicios que todos los asistentes deben efectuar en el curso. Con ello se adquiere una experiencia muy importante para conducir posteriormente con la máxima seguridad y evitar así que se produzcan accidentes.

La cara de muchos de los asistentes durante la realización de las pruebas es fiel reflejo de la dificultad de las mismas. Una de ellas consiste en atravesar un pronunciado desnivel (que costaría incluso hacerlo a pie) y el coche se inclina exageradamente hacia adelante dejando una de las ruedas un metro levantada del suelo, dando una fuerte sensación de vuelco (algo imposible durante el curso puesto que todas las prácticas están perfectamente controladas). A pesar del esfuerzo, los asistentes coinciden en los beneficios de haber pasado por el curso para afrontar la conducción por el campo con todas las garantías de seguridad.

  El curso de ‘Conducción segura’ enseña a salvar con éxito situaciones comprometidas al volante.  

Equipo motivado
Los directivos y jefes operativos cuentan igualmente con cursos específicos para ellos. Un ejemplo de esto es el programa ‘Dirigir para motivar’, que pretende reforzar las técnicas y habilidades de los asistentes en aspectos como la dirección, la supervisión, la comunicación y el liderazgo, herramientas imprescindibles para conseguir un clima laboral favorable que contribuya a la satisfacción de los empleados y, con ella, a la mejora de los resultados.

Estos cursos son sólo tres ejemplos de la variada oferta que incluye el Plan de Formación, un programa que se revisa anualmente con el objetivo de cubrir las necesidades de la compañía. La formación no se traduce en un gasto o en la búsqueda de un beneficio social, sino en la mejor inversión posible para que las personas puedan hacer mejor su trabajo y les posibilite un adecuado desarrollo profesional, lo que constituye uno de los pilares que sustentan la actividad de CLH.

En palabras de Juan Bonilla, director de Recursos Humanos, “la fortaleza de las personas en una organización y su capacidad para afrontar los retos que nos depara el futuro, tiene en la formación, uno de sus pilares fundamentales. Invertir en formación es invertir en futuro”.

 

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La inversión del Plan de Formación 2007 se acerca al
millón de euros

El número de horas de formación previstas para este año ronda las 65.000

En total serán más de 4.200 empleados los que se beneficien de los cursos programados

El Plan se revisa anualmente
para cubrir las necesidades que surjan en la compañía

 

 

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